Lo que comenzó como unas pequeñas turbulencias, con la cancelación «puntual» de varios vuelos a Lisboa y Madrid, derivó, finalmente, en un aterrizaje forzoso. El presidente de Air Asturias, José Antonio Fernández, anunció ayer en Avilés el cese de actividad de la compañía a partir del 26 de enero, dos meses después de su bautizo de aire.
La decisión, que llega tras una convulsa semana en la programación de vuelos de la compañía, se ha tomado según Fernández por dos razones fundamentales: «Unas ocupaciones que no se corresponden con las expectativas» y la escasa idoneidad de las franjas horarias adjudicadas por AENA, «que no han sido las óptimas». El presidente de la aerolínea, no obstante, insistió en que el cese de actividad «no va a causar damnificados» y explicó que los pasajeros que tengan adquiridos billetes para fechas posteriores al 26 de enero «serán recolocados en vuelos de otras compañías o podrán solicitar la devolución de su dinero».
A este respecto, José Antonio Fernández eludió cualquier comparación con lo sucedido en diciembre con Air Madrid -«a muchos de sus usuarios no les ofrecieron alternativas»- y resaltó el hecho de que la medida anunciada ayer «se toma a tiempo, antes de que las consecuencias pudieran llegar a ser irreversibles». Según Fernández, asumir el cese «es nuestra responsabilidad para no perjudicar a ningún usuario. Se trata de un mal para la empresa, pero de un mal menor, ya que continuar con las actividades de la compañía hubiese supuesto un daño irreparable».
El presidente de la aerolínea señaló que la operadora «tiene vocación de continuidad» y, aunque no supo dar plazos, recordó que «existe una segunda fase de largo recorrido, con rutas a destinos internacionales, que la compañía intentará aprovechar para reconducir la situación». De hecho Air Asturias sigue buscando aviones aptos para la larga distancia, con la intención de operar en el futuro vuelos a Sudamérica, vía Madrid.
«Exceso de confianza»
A la hora de hacer autocrítica, José Antonio Fernández reconoció que Air Asturias pudo haber pecado de «un exceso de confianza en el mercado que ahora nos obliga a rectificar nuestra estrategia». En concreto consideró «demasiado optimistas» las expectativas puestas en alguno de los destinos elegidos. «Ahora queremos analizar las causas de lo que ha pasado; retomar todo y ver dónde se falló, para reestructurar la compañía y estudiar nuevas estrategias».
Fernández incidió en que la empresa pretendió ofrecer «un servicio competitivo y asequible» y contrató «el mejor avión de su segmento» un Airbus 320-214 homologado para 180 pasajeros, cuya capacidad redujo a 162 plazas «haciendo un notable esfuerzo económico con el fin de garantizar la comodidad de sus usuarios».
Sobre la influencia que haya podido tener en el devenir de la aerolínea la elección de las fechas de inicio de su actividad -a mediados del mes de noviembre- Fernández señaló que en ese momento la intención de la empresa era lograr una buena posición de mercado antes de que aumentara la competencia en el Aeropuerto de Asturias. «Había más compañías que querían entrar y nosotros queríamos posicionarnos, tomar esos destinos antes de que lo hicieran otros».
El presidente insistió en que «aunque cesa nuestra actividad, Air Asturias sigue con ustedes» y recordó que la turoperadora Air Asturias Vacaciones seguirá funcionando con normalidad.
Aunque el presidente de la compañía no se refirió ayer en ningún momento a cuestiones económicas, fuentes financieras calculan que Air Asturias acumula pérdidas por valor de más de 870.000 euros.