«Es un asturiano inconfundible», dijo de él el ex presidente del Principado Pedro de Silva. Lo es, explicó, «porque como todos los asturianos tiene un singular sentido del humor». El también escritor fue el encargado de glosar ayer la figura de Rodrigo Uría Meruéndano durante el acto en el que fue distinguido con la 'Manzana de Oro', el máximo galardón que concede el Centro Asturiano de Madrid.
Después de ser reconocido por el presidente de esta casa de Asturias, Cosme Sordo Obeso, como «uno de los hombres que más ha hecho por este centro», Uría recibió su condecoración con entusiasmo y agradecido. De hecho, Uría es el socio número uno de la entidad.
Aseguró el presidente del bufete Uría y Menéndez que recibir esta distinción «es un honor» y comentó que, a pesar de haber nacido en Madrid, donde desarrolla su labor profesional, «me siento asturiano y en concreto de Oviedo, aunque he elegido para mi presentación a un gijonés (por Pedro de Silva) y comparto despacho con otro», en referencia a Aurelio Menéndez.
Precisamente éste, que fue preceptor del Príncipe de Asturias, se encontraba ayer entre el público que quiso arropar a Rodrigo Uría Meruéndano en su homenaje. Además asistieron el presidente del Corte Inglés, Isidoro Álvarez; el presidente de ADA, Víctor Montes; el presidente de Carbonar, Efrén Cires; el ex vicepresidente del Gobierno de la Nación, Matías Rodríguez Inciarte, y las actrices Mary Paz Pondal y Carmen Maura, amiga personal de Uría. Estaban también familiares del reputado jurista y presidente del patronato del Museo del Prado, así como numerosos amigos.
En su intervención Rodrigo Uría recordó «los tiempos de niñez y juventud en Celorio, así como las fechas señaladas en Oviedo, como mis semanas santas y las navidades adónde siempre regreso». De Asturias, dijo que «ha sido en toda mi vida como una envoltura, como un papel de seda». Pedro de Silva destacó de Uría que «consiguió hacer el mejor bufete del país con su profesionalidad, energía, ética y extraordinaria generosidad y decencia».