El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Joan Clos, dejó claro ayer, en el Foro Nueva Economía, que en los próximos años es «inviable» pensar en la energía nuclear con centrales de segunda generación como una opción para paliar la dependencia energética por razones de «estabilidad a largo plazo por la seguridad».
«La posición del Gobierno español es muy clara, no vamos a aumentar la proporción de energía nuclear porque estamos en una fase, la de las centrales de segunda generación, que genera residuo nuclear, hay que almacenarlo y es demasiado complicado», señaló, añadiendo que además no se puede pensar que vaya a tener «un apoyo popular y democrático» en los próximos diez años. «Está en vía muerta», sentenció Clos. Y hay «otras alternativas» a la energía nuclear, agregó, caso del 'secuestro' de dióxido de carbono en las centrales de carbón, de forma que «sean limpias», una opción que es «más barata» que la nuclear de cuarta generación, y carbón, «hay muchísimo en el mundo», afirmó.
Clos destacó que la energía nuclear como opción de futuro se puede plantear sólo a largo plazo, en 30 ó 40 años, y con el proyecto ITER, en el que participan la Unión Europea, Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, la India, Rusia y China y que se basa en la fusión nuclear, como gran apuesta.
«La energía nuclear no tiene que ser la que tenemos ahora, tiene que ser por lo menos de tercera generación, y yo diría que de cuarta, y eso se verá dentro de bastante tiempo», dijo, subrayando que además actualmente es imposible saber el coste al que ascenderá la producción de energía en estos casos.
Las declaraciones del ministro de Industria se producen después de que el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dijera el pasado miércoles que no le parece bien apostar por la fusión de átomos cuando todavía no se ha resuelto el grave problema que suponen los residuos radioactivos. «Es la respuesta más fácil», criticó. Zapatero dejó bien claro que su apuesta pasa por incentivar en todo lo posible las energías renovables.
Al día siguiente, la Comisión Europea replicó al presidente Rodríguez Zapatero que el uso de la energía nuclear no se puede eliminar «sin más», pese a que el líder socialista reafirmó anteayer su compromiso electoral de no retomar un programa de «desarrollo o incremento» de las centrales existentes. El comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, se mostró partidario de reabrir este debate en el continente ante su elevada dependencia de otros países.
Por su parte, Almunia reconoció que la utilización de energía nuclear «corresponde a cada país», si bien espera que todos respalden la «ambiciosa» y nueva estrategia comunitaria para la política energética, que, además de incluir una apuesta especial por las fuentes de generación renovables, combina criterios económicos con otros de seguridad y sostenibilidad medioambiental.
Por otra parte, el Gobierno no aplicará una subida «sustancial» a la tarifa eléctrica en julio si se mantiene el actual nivel de precios del petróleo. Así lo anunció ayer el ministro de Industria, quien resaltó que el crudo se encuentra en su nivel más bajo de los últimos meses, lo cual incide de forma positiva en los costes de las empresas de generación.
El precio del petróleo
Joan Clos recordó que a partir del próximo julio el precio regulado de la electricidad se comenzará a revisar de manera trimestral, como ya ocurre con el del gas, para reflejar la evolución del mercado de producción.
Si el precio del crudo continúa en el entorno de los 50 dólares por barril, es previsible que el precio de la energía electricidad no experimente incrementos importantes, según comprometió.
El precio del petróleo es tan importante por que sirve de referencia para el del gas natural. Esta materia prima cada vez tiene más peso en el parque de generación eléctrica, debido a la proliferación de centrales de ciclo combinado que están siendo instaladas en nuestro país.
El descenso de la demanda de los países desarrollados, propiciado por un invierno suave, ha permitido el abaratamiento del crudo. El barril de 'brent', de referencia en Europa, alcanzó los 78 dólares el pasado verano y ahora vale unos 53 dólares.