Los diseñadores de moda y los pesos pesados de la industria de fabricación de ropa española, El Corte Inglés, Zara (Inditex), Cortefiel y Mango, entre otros, unificarán tallas. Con mínimas variaciones lógicas, una 42 será una 42 en todas partes, y una 46 dejará de estar considerada talla 'especial'.
En un plazo aproximado de tres años el galimatías del tallaje en la confección española debería quedar atenuado. Mejorará la salud de las españolas, su autoestima y, en general, los derechos de los usuarios quedarán «más protegidos», a juicio de la ministra de Sanidad y Consumo.
Elena Salgado compareció ayer satisfecha al lado del diseñador Modesto Lomba, presidente de la Asociación de Creadores de Moda, tras la firma del compromiso. Este fue refrendado también por la Agrupación Española del Género de Punto, la Federación Española de Empresas de la Confección, El Corte Inglés, Grupo Cortefiel, Inditex y Mango. Sumados representan el 80% de la producción, la comercialización y la exportación de moda española, precisó la ministra.
El objetivo del acuerdo es doble, sanitario y social. Por un lado, frenar la tendencia hacia las tallas 'bonsai'. Millones de españolas ven cómo los fabricantes de ropa, por tendencia o estrategia comercial, les cambian graciosamente de talla, casi siempre a otra mayor, por más que la báscula marque el peso de siempre. Forma parte de la estrategia de lucha de Sanidad contra trastornos alimenticios como la anorexia, y la obsesión de la delgadez, pero va más allá. Se trata -dijo la ministra- de fomentar una imagen «saludable», ajustada a la morfología de las mujeres españolas, jóvenes y adultas. De transmitir desde los probadores de ropa que «imagen y salud van de la mano».
Contra las 'barbies'
Por lo mismo, los firmantes aceptan sustituir las 'barbies' de hechuras imposibles -pecho y caderas generosos y cintura de avispa- que lucen las prendas en los escaparates, por maniquíes de una talla 38 como mínimo.
El compromiso «de largo alcance» -cuatro años de vigencia inicial- protegerá además los derechos comerciales de las usuarias y evitará los equívocos que provoca la enorme dispersión de tallas y medidas. Ahora, cada fabricante y cada marca hace de su capa un sayo.
Una vez vigente el acuerdo, una falda de la talla 40, debería medir tantos centímetros de cintura y otros tantos de cadera, con un margen de variación limitado, por poner un ejemplo. A ello se unirá un etiquetado con información homogénea sobre el tallaje y las medidas corporales a las que responde cada prenda, quizá con iconos o figuritas humanas, para que el comprador pueda compararlas.
El acuerdo recibió la valoración dispar de distintas asociaciones de consumidores. La Confederación de Consumidores y Usuarios ve con buenos ojos un compromiso que debe acabar con la actual confusiónlidad, mientras la Federación de Consumidores en Acción lamentó que el Ministerio haya renunciado a regular el tallaje por vía legal y optado «por la autorregulación del sector».