Martes, 6 de febrero de 2007
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El colegio de médicos dice que el consumo moderado de sidra es saludable y «bueno para el riñón»
Carmen Rodríguez cuestiona la ley antialcohol y considera «absurdo» restringir la ingesta de esta bebida entre los adultos Un estudio de los lagareros apunta que el 87% de los jóvenes que beben sidra lo hacen en locales de hostelería y merenderos
El colegio de médicos dice que el consumo moderado de sidra es saludable y «bueno para el riñón»
ESCANCIAR. Una camarera echa un culín en una sidrería de Pola de Siero. / P. NOSTI
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«Saludable y buena para el riñón». Así es la sidra, al menos si su consumo es moderado, a vista de los facultativos. El Colegio de Médicos de Asturias, a través de su presidenta Carmen Rodríguez, hizo ayer causa común con la bebida asturiana por antonomasia, de la que destacó sus bondades terapéuticas. Eso sí, «en pequeñas dosis», insistió. La inclusión de la sidra en la futura ley antialcohol que prepara el Ministerio de Sanidad y, por ende, la posible restricción de su consumo en romerías, eventos deportivos o en la propia calle, no ha dejado impasibles ni siquiera a los galenos.

Carmen Rodríguez cuestionó la normativa que diseña el departamento de Elena Salgado. Aunque ve positivo que se restrinja el consumo y la venta de alcohol a menores -recordó, no obstante, que en Asturias los jóvenes de 16 años aún pueden comprar bebidas alcohólicas-, considera «absurdo» pretender prohibir o limitar su ingesta entre los adultos. La presidenta de los médicos recordó el rotundo fracaso de la 'ley seca' aplicada el pasado siglo por Estados Unidos. También de los modelos de consumo de alcohol que se aplican en los países nórdicos y que parecen haber inspirado al ministerio español.

«La sidra es una bebida de baja graduación, cuyo consumo moderado es bueno para el riñón», insistió esta médica, quien recordó que «cualquier consumo masivo es malo. Si alguien se comiera lentejas en cantidad seguro que le acabaría dando un cólico», precisó. De ahí que apueste más por la moderación que por la prohibición. «La ingestión de grandes cantidades de pan provoca obesidad, ¿qué hacemos, prohibimos también el pan para luchar contra el problema del sobrepeso?», se preguntó.

Carmen Rodríguez tampoco encuentra equiparación alguna entre la ley contra el tabaco (otra normativa polémica de la ministra Salgado) y la que ahora se proyecta para atajar el consumo de alcohol. «Son dos casos diferentes. El tabaco provoca cáncer y daña la salud desde todo punto de vista, incluso para quien no es fumador», indicó. Determinado tipo de alcohol, «si se bebe con moderación, puede resultar incluso beneficioso, como ocurre con el vino y el corazón», señaló.

Otro médico que pone en tela de juicio la futura ley antialcohol fue Eduardo Carreño, director de la clínica médico-psicológica Asturias. Este experto en el tratamiento de drogodependencias considera que la normativa está condenada al fracaso,ya que «se centra en la sustancia y no en los tipos de consumo». Carreño cree que lo preocupante no es sólo lo que se ingiere «sino cómo, dónde y cuánto se bebe». De ahí que crea que la ley antialcohol, al menos lo que se conoce de su borrador, «no acabará con el botellón, más bien todo lo contrario».

Críticas de los lagareros

De este fenómeno, el del botellón, también se ocupó la Asociación de Lagareros de Asturias, cuyo presidente José María Osoro apuntó ayer que en el Principado el consumo juvenil de sidra se concentra principalmente en locales de hostelería y no en parques o vías públicas, donde suelen tener lugar las citas 'botelloneras'. Un estudio elaborado por la entidad apunta que el 87% de los jóvenes de entre 16 y 24 años que beben sidra lo hacen en establecimientos hosteleros o en merenderos. Apenas un 10% del consumo entre los más jóvenes tiene lugar al aire libre, es decir, en romerías o fiestas. Otro 3% queda reservado al ámbito privado o familiar.

Estos datos refuerzan aún más los argumentos esgrimidos desde el Principado para que la sidra sea excluida de la futura ley antialcohol. La Asociación de Lagareros pedirá a Sanidad, así como al Ministerio de Agricultura y Pesca, el 'indulto' para la sidra, al considerar que «no se la puede equiparar a otras bebidas alcohólicas ligadas al botellón y al consumo juvenil, como el whisky o determinados licores, todos ellos de muy alta graduación». Para Osoro, la pretensión del ministerio de restringir la ingestión de alcohol entre los jóvenes «nos parece correcto», pero «de ahí, a poner a la sidra en la lista de bebidas supuestamente peligrosas, es absurdo», insistió.

Osoro recordó que, con la ley antialcohol en la mano, eventos como el récord Guinnes de escanciado simultáneo que se celebra cada agosto en Gijón o los tradicionales festivales de la sidra de Nava o Sariego quedarían prohibidos. Tampoco se podría publicitar esta bebida en spot televisivos ni en periódicos (no puede aparecer referencia alcohólica alguna ni en la primera ni en la última página de rotativos generalistas).

Sin ir más lejos, el oso Yogui no podría aparecer escanciando sidra, como lo hace ahora en la campaña de promoción turística del Principado. Y tampoco Fernando Alonso podría irrigar con champagne al respetable, al menos, cuando la carrera se celebrara en territorio español.

 
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