No se movieron de su casa en el complejo del Palacio de la Zarzuela. Don Felipe y doña Letizia lloraron la pena solos, quizá tratando de evitar el revuelo mediático que ha provocado la muerte de Erika.
La agenda de don Felipe quedó inmediatamente en suspenso para acompañar a su esposa en estos momentos de dolor. Y, de hecho, el Heredero de la Corona anuló la visita que iba a hacer hoy a la sede de la Fiscalía General del Estado. La visita, la primera que don Felipe iba a realizar a esta institución, se había programado como el acto final de la celebración del XV aniversario del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, promulgado en 1981.
Al teléfono con el Rey
Con doña Letizia embarazada de seis meses, la pareja optó ayer por refugiarse en casa y alejarse de los focos. Ni siquiera pudo la Princesa acercarse al piso donde ella vivía de soltera y murió su hermana. Eso sí, estuvo en permanente contacto con los Reyes. Fueron los propios Príncipes de Asturias los que comunicaron telefónicamente al Rey el fallecimiento de Erika. Don Juan Carlos se encontraba de visita en la Compañía Aeronáutica Europea de Defensa y Espacio en Alemania cuando conoció la luctuosa noticia.
También pudo doña Letizia conversar y llorar con sus padres, Paloma Rocasolano y Jesús Ortiz, que se encontraban trabajando cuando conocieron la muerte de su hija. Paloma Rocasolano abandonó a toda prisa la sede madrileña del sindicato de enfermería, Satse, en el que trabaja tras ser informada de lo que ocurrido. A Jesús Ortiz la noticia también le llegó en la oficina. Había acudido con normalidad a su trabajo en la empresa Estudio de Comunicación, de donde se fue con semblante serio rumbo a la casa de su hija.