Seis muertos, otros seis ingresados en centros hospitalarios con insuficiencia respiratoria y diecisiete supervivientes es el resultado de la tragedia vivida este fin de semana en Tenerife, cuando una treintena de excursionistas penetraron por equivocación en el interior de una galería de agua del noroeste de la isla. Los fallecidos son cinco españoles y un italiano, miembros de dos grupos que realizaban una marcha sin guía por el paraje conocido como Barranco de los Cochinos. Los grupos estaban vinculados al Instituto de Astrofísica de Canarias y la asociación ecologista Amigos de la Naturaleza. La emanación de gases o la ausencia de oxígeno en la galería fue la causa de las muertes.
Según aseguraron los supervivientes, la excursión penetró en la galería creyendo que lo hacían en un túnel que comunica las dos partes de un barranco. A medida que fueron internándose percibieron la falta de oxígeno y se vieron afectados por las emanaciones de anhídrido carbónico y metano que se producen en el interior de la gruta.
Los primeros mareos y desmayos llegaron a unos 900 metros de profundidad. A partir de ahí uno de los integrantes decidió regresar y avisar de lo que estaba sucediendo. Otros decidieron continuar hacia dentro. Hallaron zonas con aire y otras sin él, pero tenían el convencimiento de que al otro lado estaba abierto.
Cuando los bomberos entraron después de las seis de la tarde del sábado se encontraron con un reguero de personas que fueron sacando poco a poco y con enorme dificultad. Los que han perdieron la vida estaban a 2.400 metros de profundidad.
Los primeros rescatados presentaban cuadros de mareos y semiinconsciencia y se recuperaron bien en los hospitales de campaña improvisados a la salida de la galería y en la plaza de Los Silos. Todos los supervivientes fueron acogidos en el salón de plenos del Ayuntamiento de esa localidad norteña y tras tomarles declaración se les permitió marchar. Se quedaron hasta que se rescatara a todos los que entraron en la cueva.
Hacia las siete de la mañana del domingo salían otros seis excursionistas en un preocupante estado. Un helicóptero los trasladó a los centros hospitalarios donde recuperaron las constantes vitales y la capacidad respiratoria, muy afectada por los gases que inhalaron en la galería.
Se rescataron después con grandes dificultades los cadáveres de los seis fallecidos que fueron conducidos al Instituto Anatómico Forense de Santa Cruz de Tenerife. La autopsia determinará con precisión las causas de la muerte.
Entre los excursionistas había gentes de la isla y turistas nacionales y extranjeros que coincidieron en la misma boca de la galería en dos grupos. Uno estaba compuesto por excursionistas del colectivo Amigos de la Naturaleza que visitaban la zona, y en el otra figuraban personas vinculadas al Instituto de Astrofísica de Canarias.
Al parecer, debían haber llevado un guía que no se presentó y uno de los excursionistas seguía algunas indicaciones sobre el recorrido por teléfono. Por ese medio le habían informado de que debían entrar en una oquedad, por lo que creyendo que entraban en el túnel lo hicieron en la galería.
«Pudo ser peor»
La tragedia «pudo tener una dimensión muchísimo mayor» según el delegado del Gobierno en Canarias, José Segura, que se mostró profundamente apenado por la muerte de los seis excursionistas.
El consejero de Presidencia y Justicia de Canarias, José Miguel Ruano, coincidió en que pudo haber muchos más muertos.
Todas las administraciones que aportaron medios materiales y humanos para el rescate coincidieron en que no se escatimaron recursos. Se destacaron las aportaciones del Ayuntamiento de Los Silos, de Protección Civil y de la Guardia Civil, cuya unidad de montaña no quiso ser relevada hasta concluir la operación.
El delegado del Gobierno recibió llamadas de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y habló varias veces con el ex ministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar, que le pidió detalles del suceso.