Una capa negra realizada con óxido de manganeso sirve, a unos dos kilómetros de Panes en dirección a Santander, como telón de fondo para uno de los enclaves paleolíticos del arte rupestre más importantes de Peñamellera Baja.
Se trata de la cueva de La Loja, que se encuentra en la localidad de El Mazo y guarda en su interior un panel principal en el que aparecen representadas, sobre el citado fondo negro, cinco figuras de bóvidos -seguramente uros, que eran los antepasados de las vacas y los toros- y una sexta que podría ser un caballo. Estas pinturas están a unos 50 metros de la entrada de la caverna y a cerca de 4,5 metros del suelo, y el panel de los grabados mide 1,80 metros por 0,70 metros.
La cueva de La Loja -14.500 a 15.000 años aproximadamente-, que espera disponer pronto de uno de los centros de interpretación del plan Paraíso Rupestre que promueve la Consejería de Cultura, fue una de las primeras que se descubrieron del arte rupestre asturiano. En concreto, fue puesta de manifiesto por primera vez en 1908 por tres prehistoriadores -H. Brehuil, M. Mengaud y H. Alcalde del Río-, que tres años más tarde publicaron sus hallazgos.
En la actualidad, la cueva se abre al público únicamente en verano y Semana Santa en horario de diez y media a una y media de la mañana, y de cinco a seis de la tarde. Para visitar La Loja, cuyo acceso está restringido a 35 personas por día, es necesario hacer antes la reserva por teléfono o directamente en el aula de prehistoria que está junto al acceso de la cueva. Las entradas también se pueden adquirir en la Oficina Municipal de Turismo de Panes.