A diferencia de lo que pone en el programa, 'La boda y el baile de Luis Alonso', la zarzuela que abre hoy el XIV Festival Lírico de Oviedo no empezará a las 20 horas. Santiago Sánchez, director de escena de la representación, fue el encargado de desvelar ayer uno de los «guiños» que encierra este montaje. Y es que veinte minutos antes de que dé comienzo la representación, un café cantante gaditano -que es donde transcurre la acción- estará ya en escena. «Son veinte minutos de regalo y serán perfectos para que los espectadores entren de una forma muy suave en el ambiente que planteamos en la representación», aseguró.
De hecho, es ese inicio el que introduce la zarzuela en sí, a través de la figura de los 'cantaores contaores'. Sánchez habló para documentarse con uno de los más importantes, Chano Lobato: «He bebido de esa gracia particular que tienen al cantar y gracias a ello comenzó a hacerse realidad el sueño de que la boda y el baile se transformasen en esos cuentos que cuentan los 'cantaores'».
Es entonces cuando comienza la zarzuela. La obra en realidad parte de un sainete. El éxito hizo que Javier de Burgos, autor de 'El baile de Luis Alonso', quisiera convertir la pieza en una zarzuela, para lo que contó con la ayuda de Gerónimo Giménez para la música. Y, una vez más, el éxito fue el culpable de que, con los mismos personajes, hicieran una precuela 'La boda de Luis Alonso'. Será la unión de estas dos partes en riguroso orden cronológico con respecto a la acción dramática lo que el público pueda ver sobre el escenario del Campoamor.
Para el director musical, José Fabra, «todo estaba prácticamente hecho» porque desde la representación en Madrid, el grupo ha seguido trabajando. Musicalmente, predominan «los ritmos característicos y la música de salón», y en la primera parte es la música andaluza la que sostiene toda la trama. Los espectadores deberán acudir veinte minutos antes si no quieren perderse nada de ésta.