Las pinturas llevaban más de 12.000 años sobre la piedra encontrada en la sima de Tito Bustillo; casi cuarenta años desde que Jesús Manuel Fernández Malvárez las descubrió y sólo un par de meses desde que Mario Ruiz Morales concluyera que esos símbolos sobre la caliza riosellana eran un mapa prehistórico. Desde entonces sus conclusiones son analizadas por la comunidad científica. El próximo mes de abril una revista científica, cartográfica, «muy prestigiosa y de amplia difusión nacional» publicará el estudio del profesor de Cartografía y Topografía de la Universidad de Granada. Posteriormente sus estudios viajarán a Londres donde otra publicación, de difusión internacional estudiará sus conclusiones.
El hecho de que en cualquier referencia bibliográfica sobre cartografía no figuren los mapas prehistóricos, ha hecho que los estudios de Mario Ruiz Morales hayan provocado una controversia en ciertos ámbitos de la comunidad científica. «En la clasificación de ciertos símbolos aparecidos en piedras como 'signos diversos' subyace que algunos prehistoriadores consideran a ese hombre, biológicamente igual a nosotros, intelectualmente muy poco desarrollado», señala el profesor granadino.
La importancia del mapa, descubierto por Malvárez, en el que se traza la desembocadura del Sella, con la ubicación de las zonas de abrigo, procede de ser el más antiguo de la Humanidad, de confirmarse definitivamente su pertenencia al periodo Magdaleniense del Paleolítico Superior. Hasta ahora, el mapa más remoto del que hay constancia data de hace 8.000 años y proviene de la provincia de Konya, en Turquía. En el caso del mapa de la cueva de Tito Bustillo llama la atención la precisión del primer cartógrafo del que tenemos constancia, al ubicar correctamente las cuevas de la zona.