Viernes, 23 de febrero de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

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Bascarán asegura que «los ciegos podrán ver volúmenes gracias al 'ojo biónico'»
Bascarán asegura que «los ciegos podrán ver volúmenes gracias al 'ojo biónico'»
SALUDO. El doctor Bascarán, en primer término, a su entrada en el Colegio de Médicos. / PIÑA
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El doctor oftalmólogo Antonio Bascarán Collantes (Oviedo, 1941) es ya oficialmente miembro de número de la Real Academia de Medicina. Ingresó anoche en un acto que se celebró en el Colegio de Médicos de Oviedo. Le recibió en la sesión académica el profesor Julián García Sánchez, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense y presidente del Instituto de Investigación Oftalmológica Ramón Castroviejo. Y su discurso de ingreso versó sobre la 'Historia de los avances de cirugía de catarata en los últimos 50 años'.

El conocido oftalmólogo fue 'contestado' por el catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, Manuel Sánchez Salorio, de quien el nuevo académico fue alumno y ayudante de cátedra. Tampoco faltaron las palabras del neuropsiquiatra José Luis Mediavilla y del presidente de la Real Academia del Principado de Asturias, Manuel Álvarez Uría Rico-Villademoros.

El doctor Bascarán asume la condición en términos más humildes y bienhumorados que solemnes, «como inmerecida y no esperada. Todavía no soy lo suficientemente mayor para que la vanidad me haga creer que tengo derecho a todo.».

Dos son las personas de las que se acuerda de modo especial en este momento; su padre, el también ilustre oftalmólogo Bascarán Asúnsolo, «de quien aprendí viéndole operar con sencillez y elegancia y que, además de padre, era muy amigo mío». Y el profesor Sánchez Salorio, que en la Universidad de Santiago «no sólo enseñaba oftalmología, sino a ser persona».

Renovarse

En lo que se refiere a la evolución que ha tenido su disciplina en estos últimos años, Bascarán observa que «en cirugía de catarata hemos tenido que reconvertirnos cinco o seis veces». El resultado es que la intervención «ni siquiera precisa pinchar el ojo, basta con unas gotas». Y la convalecencia consiste en que «al día siguiente te pongas unas gafas de sol». Eso, sí, advierte, que «no podemos ser tan brutos como para tirarnos a la piscina de cabeza al día siguiente. Se puede hacer vida normal, dentro de un orden».

Otra rama de su especialidad, la cirugía refractiva, «todavía es más llamativa, porque de repente una persona que sufría de seis dioptrías, comienza a verlo todo, incluso a su señora con la toalla en la playa», bromea.

Esperanza maravillosa

En cuanto a si estas operaciones podrían costarnos un ojo de la cara, sostiene que no. «En principio, se pueden hacer en la Seguridad Social perfectamente. Y si se acude a la medicina privada, una operación de catarata no es más cara -en nuestra clínica- que una semana de esquí. En la cirugía refractiva es algo más elevado el precio, por las tecnologías utilizadas». Su opinión acerca del 'ojo biónico' que se ha presentado en Estados Unidos como un futuro remedio para los ciegos es que «de momento, posibilitará que vean bultos, volúmenes, distinguir la claridad de la oscuridad y establecer unas relaciones con el mundo. Ver como nosotros lo entendemos, no está planteado. Pero es una esperanza maravillosa».

 
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