Luis Valdés lleva seis años -desde su apertura- al frente del Centro Oceanográfico de Gijón, uno de los nueve del Instituto Español de Oceanografía. Desde allí, coordina las diferentes investigaciones sobre los hábitats marinos del golfo de Vizcaya y el mar Cantábrico. Su trabajo ha permitido descubrir toda la grandeza de un espacio marino frente a la costa asturiana, El Cachucho, para el que los científicos recomiendan una especial protección. Está a un paso de conseguirse. Ya se está gestionando su declaración como el primer parque natural submarino del país.
-¿Cuáles son las funciones que se desempeñan en el Centro Oceanográfico de Gijón?
-Abarcamos muchos campos. Desde estudios sobre el cambio climático a reclutamiento de especies pelágicas. Este es el primer año también en el que desarrollamos un proyecto de vigilancia de la introducción en este hábitat de especies alóctonas, invasoras que llegan en el agua que traen como lastre los buques que atracan en El Musel.
-¿Han encontrado alguna de estas especies?
-Encontramos un cangrejo azul americano en la costa gijonesa. Es originario de la bahía de Chesapeake, en los Estados Unidos. Es como una andarica, pero más grande. Apareció un ejemplar adulto. Eso nos indica que puede haber más y tenemos que estar vigilantes por si pueden reproducirse.
-¿Es tan preocupante el cambio climático como parece?
-Tenemos datos recopilados desde 1987. La conclusión es que la temperatura del agua marina está creciendo medio grado cada década, cinco centésimas de grado al año en superficie. Investigaciones realizadas en nuestro centro han constatado también que la temperatura está aumentando hasta una profundidad de 2.000 metros. Es una tendencia irrefutable que condicionará la biología de los océanos dramáticamente. Nos preocupan los efectos que pueda tener y no está en nuestra mano parar las emisiones de CO2, que producen un descenso del PH del océano.
-2007 ha sido declarado el año de la Ciencia. ¿Tienen previsto algún tipo de actividad?
-En mayo o junio tendremos una jornada de conferencias de forma conjunta con el Acuario de Gijón. También habrá una exposición sobre el cambio climático y una jornada de puertas abiertas en noviembre. Asimismo, investigadores del centro viajarán a otros lugares de España para participar en distintas conferencias.
-¿Alguna otra actividad prevista para el futuro?
-En 2008 organizaremos el primer Congreso Mundial sobre los Efectos del Cambio Climático en los Océanos. Estamos barajando nombres importantes y se tratarán temas de calado.
-Han estado trabajando en el estudio de la zona de El Cachucho. ¿Qué le parece su próxima declaración como parque natural submarino?
-Estamos muy contentos. Nosotros empezamos a estudiar la costa asturiana para comprobar el efecto del 'tren de bolos' en el fondo marino y fuimos recopilando los datos. Nos encontramos con que El Cachucho es una maravilla, es como un oasis en medio del mar. Informamos de ese hecho y, junto al Principado, propusimos que se protegiese. Ahora, está en fase de decisión política, nosotros ya hemos hecho nuestro trabajo.
-¿Qué tipo de restricciones deberían establecerse para protegerlo?
-Como digo, eso ya no es responsabilidad nuestra, son los políticos los que tienen que decidirlo. Sería necesario que los fondos no sean trabajados con artes de arrastre, pero hasta dentro de un mes y medio no sabremos las restricciones que se van a aplicar.
-¿Cuál es la riqueza que hace tan especial esa zona?
-Hemos llegado a contabilizar hasta 500 especies diferentes y de ellas 20 son especies de crustáceos que se desconocían hasta ahora. También está el asunto de los calamares gigantes que aparecen esporádicamente. Además hay corales profundos, esponjas, gorgonias de hasta un metro de altura Para nosotros es como un laboratorio en el fondo del mar.
Estructura singular
-Asturias tendrá en el futuro una estructura científico-técnica singular relacionada con el mar. ¿Cómo va este proyecto?
-En 2007 se decidirá el contenido, el tipo de instalación, el proyecto en su conjunto. Después se decidirá la ubicación y para 2010 tiene que estar abierto. Es un proyecto muy ilusionante. Ahora nos estamos reuniendo con todos los agentes implicados para que el proyecto sea lo mejor posible.
-¿Ha supuesto algún daño el accidente del barco holandés en las costas gallegas y la operación efectuada para detener la fermentación de los fertilizantes que transportaba?
-Se situó en una zona a sotavento de la estaca de Bares para protegerlo de los vientos y las corrientes. Al no haber ningún vertido, parece que no ha habido ningún problema. Pero el problema es que buena parte del tráfico petrolero pasa por la costa gallega hacia Europa. Es un riesgo constante. A raíz del accidente del 'Prestige' se creo un organismo para vigilar y actuar en este tipo de casos.