Fue símbolo del crecimiento de la zona, de los avances de la industria, de las dificultades de una comarca de complicada orografía que aún hoy reclama buenas comunicaciones. El teleférico de Coaña a Grandas de Salime fue un hito para el occidente de Asturias a mitad del siglo XX. Hoy se quiere recuperar como patrimonio turístico, pero esta propuesta planteada por los alcaldes de la zona para dinamizar el sector es, para algunos, tan sólo una excusa. El recuerdo que aún persiste en las personas de más edad de la comarca revela que esta infraestructura es todo un icono para el Alto Navia y que se quiere volver a ponerla en marcha, sobre todo, para recuperar una historia. «No sólo vemos interés económico», advierte el alcalde de Coaña, Salvador Méndez.
Treinta y seis kilómetros de cable, varias estaciones y subestaciones, torretas de hasta 800 metros de altura y un sólo objetivo: trasladar material de construcción desde el puerto de Navia hasta Grandas de Salime, donde se construía un embalse. Así nació el único funicular conocido en el occidente, que fue obra de una empresa italiana y que se puso en funcionamiento en 1948. Su construcción dio empleo a centenares de personas de la comarca. La conclusión de obras de semejante envergadura obligó a muchos trabajadores de la zona a emigrar, a mediados de los años cincuenta del siglo pasado.
Su puesta en marcha se vinculó sólo con la construcción del salto de Grandas de Salime. Cuando esta obra concluyó, el teleférico pasó a ser historia. Una historia que dejó su marca en la comarca y buena prueba de ello es el interés de alcaldes y empresarios en recuperar esta línea para uso estrictamente turístico. Para que se conozca la aventura de los municipios más alejados de la costa y para ofrecer vistas singulares de la comarca.
No es la primera vez que esta idea se plantea en el seno del Alto Navia. Los municipios de esta zona interior del occidente siempre han estado a la espera de nuevas medidas y proyectos que incentiven su desarrollo económico y social. Tras la puesta en marcha del Parque Histórico de la Cuenca del Navia -una macroinfraestructura turística que pondrá en valor la cultura castreña y las singularidades de la zona- los alcaldes y empresarios ven en el turismo una fuente potencial de recursos. El Parque Histórico, unido a la mejora de las comunicaciones con la construcción de la autovía del Cantábrico, puede suponer para el occidente el salto definitivo para convertirse en destino turístico por excelencia. Es por ello que los empresarios ven en la recuperación del teleférico no un proyecto más, sino «el proyecto estrella» de la cuenca del Navia.
El escollo económico
Hasta ahora y desde que, tal y como adelantó EL COMERCIO, el Ayuntamiento de Coaña propusiera recuperar el teleférico, los apoyos a la iniciativa no han dejado de llegar. Ayuntamientos y empresariado lideran el masivo respaldo, pero todos saben que el principal escollo es captar recursos económicos para acometer una obra que resulta ser millonaria.
No en vano, la recuperación del teleférico estuvo varias veces sobre las mesas de despachos consistoriales. En 1994 fue el profesor de la Universidad de Oviedo Juan Méjica el que dio el salto. Este artista oriundo de Coaña -que se encargó de recuperar toda la documentación existente sobre el teleférico- presentó ese año un proyecto para poner en marcha el funicular. Entonces se habló de una apuesta de 18 millones de euros. No dio sus frutos. El patronato de la fundación que gestiona el Parque Histórico también planteó esta actuación millonaria. Pero, una vez más, se hizo sin éxito.
Las apuestas de entonces aún siguen sonando. El apoyo de las administraciones locales está ya trabajado y el Principado, a quien se pide ayuda económica, aún no se ha pronunciado. Los empresarios turísticos de la cuenca naviega y del occidente han hablado de una explotación privada que «permitiría una rentabilidad segura».
El Ayuntamiento de Coaña ha encargado un proyecto para estudiar la viabilidad económica y técnica del proyecto. Se conocerá en abril. Entretanto, empresarios y vecinos de la cuenca del Navia se hacen ilusiones: la puesta en marcha de la línea funicular puede convertirse en la atracción del occidente de Asturias.