Constantino García Suárez, de 42 años y natural de Villayón, fue pillado por un radar a 260 kilómetros por hora en la autopista A-231 (León-Burgos), pero esta misma semana la Audiencia Provincial de Burgos le absolvió de un delito por conducción temeraria. Considera el tribunal que su conducta no supuso un «peligro concreto» para ninguna persona, por eso decidió revocar la sentencia impuesta el pasado 2 de enero por el Juzgado de lo Penal número 1 de Burgos, que condenaba a este capataz de obras de la consejería de Infraestructuras a seis meses de cárcel y dos años de retirada del carné reconducir.
-¿Cómo se siente tras conocer la noticia de su absolución?
-Esto nunca debió ocurrir, lo entiendo yo y lo entiende la Audiencia de Burgos. Nunca debió llegar a juzgarse como un delito lo que fue una infracción del código de circulación.
-Media España no entiende la decisión del tribunal...
-El exceso de velocidad o la alcoholemia, por sí solos, no son constitutivos de delito. Tiene que haber la posibilidad de poner en riesgo la vida de otras personas. Yo ni circulaba entre coches ni puse a nadie en peligro. Iba por una autopista en la que son todo rectas, completamente libre de vehículos y en un día soleado.
-Pero usted rebasaba todos los límites de velocidad permitidos...
-Sobre la velocidad, discrepo. Dicen que el cinemómetro, el medidor de velocidad que usaron, está homologado. Pero el coche que yo llevaba tiene un certificado del constructor, con un limitador de velocidad a 250 kilómetros por hora.
-¿Qué más da 250 que 260?
-Le hablo de un coche de 24 millones de pesetas. El coche es un Audi 8 Quattro con motor de 6.000 centrímetros cúbicos, 450 caballos de potencia y 12 válvulas. Dios me libre de decir que puede correr más quien tiene mejor coche. Las leyes son para todo el mundo igual. Pero, y ahí está la diferencia, hay menos riesgo al ser un buen vehículo que con uno malo. Un vehículo de esas condiciones es seguro para mí y para cualquier usuario de la vía.
-¿Así que quien tiene un buen coche puede infringir la norma?
-No me siento para nada orgulloso y me arrepiento, fue un momento en una recta inmensa, se me fue el pie. Por supuesto que no se puede circular a esa velocidad. Para nada estoy orgulloso, es la cosa más fea que me ha pasado en la vida. Pero también estoy seguro de que al 90% de los conductores, con lo seguro que es ese coche y en esa carretera sin tráfico se les hubiera escapado el pie.
-¿Justifica que con un coche seguro, estable y potente se corra a más velocidad de la permitida?
-No justifico la velocidad, sucedió como a cualquiera le puede suceder. Si a usted un crío le escupe por la calle y le da una bofetada. ¿Lo justifica? No, es un hecho que sucedió Me arrepiento mucho, pero no soy ningún asesino ni conduzco un coche-bala, es un coche muy respetable y no era mi intención hacerle daño a nadie.
-¿Iba con prisa el día que le fotografió el radar?
-Era un jueves, un amigo me pidió que le acompañara porque el se cansa conduciendo. Íbamos a Burgos a ver una nave. Salimos a las tres de la tarde de Oviedo y teníamos que estar allí a las siete. Ni tenía prisa ni íbamos contrarreloj. Sólo eso, era una carretera con una recta de kilómetros y se me fue el pie, evidentemente. Allí son todo rectas. Y sin tráfico. Ese día adelanté a tres camiones. Era un desierto.
-¿Su acompañante no se sintió en peligro?
-No le parecía nada excesivo, iba con toda seguridad. Así lo ha dicho como testigo ante el Tribunal, y a mí me consta.
-¿Tampoco puso en peligro a los guardias civiles que le dieron el alto?
-No, y así lo dijeron en el expediente. La frenada fue normal, sin ruido, sin frenazo, sin maniobras complicadas ni ruido de frenos.
-¿No se detuvo a 200 metros de donde ellos estaban?
-El radar me fotografió en el kilómetro 128,800. Y me detuvo la patrulla de la Guardia Civil en el 129,200. A 400 metros de distancia. Por eso me parece imposible que circulase a esa velocidad. En el centro de detección, un agente avisa: «Audi negro a 260». Sólo en decir eso se tardan tres segundos. Si iba a 260, necesitaba cinco segundos para cubrir la distancia de 400 metros. Después, la patrulla recibe el aviso, estaban fuera del coche, escuchan el aviso, salen a la calzada y me paran. Las cuentas no salen.
-¿Siente agravio comparativo?
-Nunca jamás llegaron a tener tanta repercusión casos muy flagrantes. En junio de 2005 un primo mío de 30 años fue atropellado en Boal. El conductor había bebido, circulaba por la izquierda, por medio de un montón de gente. El conductor mató a mi primo y luego escapó. Se celebró el juicio en enero de este año y nunca le retiraron el carné al estar pendiente de sentencia. A mí, el juez me lo quitó al día siguiente como medida cautelar. Me han negado todos los recursos para recuperarlo. Mi primo está muerto y mi tía, cada vez que me ve en un periódico pregunta: «¿Qué pasa con mi hijo?»
-¿Va a conducir pronto?
Llevo la sentencia conmigo porque puedo conducir. La Audiencia se lo ha comunicado a mi abogado. Una vez absuelto, se retira la medida cautelar de retenerme le carné.
-¿Lo ha recuperado ya?
-Tráfico le ha preguntado a mi abogado qué día quería que me lo enviasen y he preferido que lo entreguen en mano en su bufete. Desde el momento en que se dicta sentencia puedo conducir.
-¿Y lo va a hacer?
- Esta tarde no, pero mañana (por hoy), claro que voy a conducir.
¿Sin carné?
- El día que me pararon por lo del radar también iba sin carné, Eso es una multa de 2.000 pesetas, la pagas. lo presentas al día siguiente y no pasa nada.
- ¿Se ha sentido perseguido?
- Alguien, tenía un interés propagandístico y me hundieron en la miseria. Tráfico tuvo mucho interés para justificar una ley nueva, he sido el cabeza de turco.