«El evangelio de Mateo es tendencioso, qué quiere que le diga», repitió ayer el insigne teólogo Francis J. Moloney a un seminarista que le preguntó, en la rueda de prensa, si no pensaba que esta afirmación suya era un poco fuerte.
De hecho, el libro se apoya en esta tesis, la exageración del relato de Mateo, para rescatar la figura del apóstol Judas. La misma enumeración de los doce discípulos, en la que Judas siempre aparece el último, «forma parte de la determinación de los primeros cristianos de desacreditarlo», dice este experto.
Moloney tampoco duda en divulgar en el glosario final del libro conclusiones de los estudiosos que chocan con la tradición, como que se desconoce la identidad real de los evangelistas (los cuatro nombres fueron añadidos en el siglo II) y que incluso es probable que ninguno de ellos fuera ni siquiera apóstol.
No obstante, incluso, describiendo el hipotético punto de vista de Judas, su descripción del nacimiento de Jesús se aparta de la doctrina católica y la considera fruto de «mitos griegos sobre dioses que engendran mujeres», algo que aún buscando fidelidad histórica resulta sorprendente.