Es como el desenlace feliz de una película de suspense. La inauguración del nuevo centro de salud de Llano Ponte pone el punto y final a más de siete años de 'destierro' sanitario de miles de avilesinos desde el cese de actividad del antiguo ambulatorio ubicado en la misma calle. Pero también acaba con una leyenda negra que durante más de siete años ha tenido en vilo a los vecinos del antiguo equipamiento. Incendios, drogas, prostitución y hasta un asesinato marcaron el día a día junto a un solar 'maldito' que sigue sin urbanizar, pero que ya no volverá a ser identificado con la asistencia sanitaria en el centro de la ciudad.
A toda velocidad. Así fue la respuesta de la Tesorería de la Seguridad Social al Ayuntamiento, a mediados de setiembre de 2004 al comunicar «con carácter urgente» las obras para derribar el edificio del antiguo ambulatorio central de la calle de Llano Ponte cuarenta años después de su construcción. En esas fechas, a finales de setiembre de 2001, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales sacaba a subasta pública la ejecución de las obras de derribo con un precio que se cifraba en 31 millones de las antiguas pesetas (186.314 euros).
Sin embargo, la necesidad de conservar los murales de Vaquero Turcios y la escultura exterior de Margarita Cavestany, motivó que la Secretaría Provincial de la Tesorería de la Seguridad Social decidiera retrasar las obras de demolición del edificio, afectado por defectos estructurales, para el año 2002.
El ambulatorio central había prestado los servicios asistenciales a la población avilesina, pero el establecimiento de la red de Atención Primaria y la progresiva apertura de centros de salud fue vaciándolo progresivamente de usuarios y, al final, tan sólo atendía a los vecinos de la zona centro de la ciudad, que actualmente se encuentran adscriptos al centro médico de El Quirinal, aunque algunos vecinos de reciben atención médica en los centros de salud de Sabugo y de La Magdalena. Este traslado provocó numerosas quejas, debido a la lejanía que representaban los nuevos puntos de atención sanitaria para la mayoría de los vecinos.
La historia del viejo edificio, sin embargo, no terminó ahí. Hace cuatro años fue vallado ante la denuncia del vecindario que habían observado la presencia de grupos de personas drogodependientes y prostitutas que iban a pernoctar y presuntamente habían roto parte del mobiliario.
Las denuncias vecinales sobre la presencia de personas que pernoctaban en el interior se confirmaron el 10 de agosto de 2004, con la detención de una mujer como sospechosa de haber matado a José Benigno Peláez Fortuny, de 52 años, tras una pelea. Ambos indigentes residían en el interior del edificio.
Este suceso aceleró los trámites y a finales de 2004 las máquinas excavadoras derribaron el edificio y con él una historia de medio siglo en el que el ambulatorio pasó de simbolizar los avances sociosanitarios de la ciudad a deteriorar la imagen de toda una calle.