Miércoles, 11 de abril de 2007
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Los manzanos adelantan su ciclo
Un estudio del Serida demuestra que el cambio climático está afectando a la floración de las pomaradas, que en los últimos años se ha adelantado en torno a dos semanas
Los manzanos adelantan su ciclo
INICIOS. Los manzanos del Serida, en pleno comienzo de la floración. / SERIDA
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Nadie duda, hoy en día, de que el clima está cambiando en todo el mundo, al margen de las causas que se le puedan atribuir a tal cambio. Y Asturias no puede sustraerse a esta tendencia global. Consciente de que uno de los sectores más sensibles al cambio climático es la agricultura, el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) de Asturias ha elaborado un estudio sobre las consecuencias de la injerencia del clima en uno de los principales cultivos de la región, el manzano, para prevenir y tratar de encontrar soluciones a los problemas que puedan aparecer.

El trabajo, elaborado por los investigadores Enrique Dapena de la Fuente y Alfonso Fernández Ceballos, se basa en dos parámetros fundamentales para el desarrollo del manzano: la temperatura y las precipitaciones.

Las conclusiones del estudio señalan que la temperatura media anual en Asturias muestra una tendencia al aumento en las tres últimas décadas de 0,43 grados centígrados por década. El aumento se ha producido principalmente durante los meses de marzo a agosto. Esta evolución de las temperaturas medias anuales coincide, en rasgos generales, con los cambios registrados en el conjunto de la península ibérica, una tendencia que está previsto que se mantenga a lo largo del siglo XXI si no se empiezan a controlar las emisiones de CO2 a la atmósfera.

La principal consecuencia del aumento de la temperatura ha sido un adelanto de la época de floración de las variedades de manzano asturianas. Según el estudio, en las tres últimas décadas la fecha de floración teórica se ha adelantado 15 días de promedio. Además, se están dando segundas floraciones anómalas en los meses de otoño.

Menos lluvia

Por otra parte, se ha detectado un descenso de las precipitaciones anuales en Asturias de 77 milímetros por década. El descenso se produce principalmente durante los meses de primavera y principios de verano, en los que la disminución ha sido de 50 milímetros por década. Asimismo, se ha constatado un adelanto del mes más seco del año. En la década comprendida entre 1975 y 1984 el mes más seco había sido el de setiembre. La siguiente, entre 1985 y 1994, el mes más seco del año pasó a ser julio, y en la última registrada, entre 1995 y 2004, fue junio.

La combinación de ambos factores, el aumento de la temperatura, especialmente en los meses de primavera y verano, y el descenso de las precipitaciones, entraña un riesgo considerable para la producción futura del manzano. Esta nueva situación conlleva, según los expertos, «un riesgo alto de déficit hídrico en los manzanos y otros frutales cultivados en Asturias». De hecho, este déficit de agua se produjo en los últimos cinco años en más del 50% de los días de la primavera y el verano.

Cuando la falta de agua presenta mayores problemas es en los periodos de la floración y los inmediatamente posteriores, que son, según el estudio, «precisamente en los que, en las últimas décadas, se ha detectado un mayor aumento de la temperatura y un mayor descenso de las precipitaciones en Asturias».

Todo ello ha de ser motivo de preocupación para el sector, teniendo en cuenta que uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los productores de la región en los últimos años son los periodos de sequía en primavera y verano. El estudio asegura que la falta de agua «puede comprometer no sólo la producción anual de manzana, sino también el correcto desarrollo del árbol».

El estudio señala que los momentos en los que los manzanos son más sensibles a la falta de agua «son la primavera y el inicio del verano, ya que en ellos se producen el desarrollo vegetativo, la floración y el inicio del desarrollo de la fructificación».

Esta época de mayor sensibilidad de los manzanos coincide con los meses en los que el descenso de las precipitaciones en Asturias es más acusado, con una pérdida neta de un 15% de las precipitaciones por década. Y, según los investigadores del Serida, «la tendencia al adelantamiento de los meses más secos del año en Asturias no hace más que empeorar la situación». Estas nuevas circunstancias no implican necesariamente que el manzano esté abocado a perderse en el futuro. Simplemente requerirán de los productores nuevos manejos acordes con el cambio climático.

Injertos y riego

Las principales soluciones que proponen los técnicos del Serida son el uso de portainjertos con capacidad de captar agua, en especial en terrenos de ladera y, por otra parte, el riego de apoyo en los meses de mayor necesidad de agua. De este modo, la producción tendrá mayores garantías de salir adelante.

Curiosamente, en 2007, año en que se hace público el estudio, elcomportamiento de la floración ha sido más parecido al de hace una década que al de las temporadas más cercanas. La causa ha sido, según explicó Dapena, una gran fluctuación en las temperaturas, que ha pasado en periodos muy cortos de tiempo de frío a calor y de calor a frío, lo que ha propiciado un cierto retraso en la aparición de las flores.

Algunas variedades tempranas, como la coloradona, están empezando a dejar ver algunos brotes de flores, cuando en años anteriores a estas alturas las flores ya habían asomado completamente. TEXTO: MANUEL NOVAL MORO / FOTOS: PABLO NOSTI / POLA SIERO

 
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