Al proyecto del balneario le crecen los problemas. A la polémica suscitada en torno a los retrasos en su apertura y a la altura que alcanza el edificio, se suma ahora una nueva controversia referente a la concesión de la clínica de fisioterapia que albergará la instalación. El Colegio de Fisioterapeutas del Principado ha levantado la voz para criticar lo que considera una negligencia. «Según recoge la ley, el director de la clínica debe ser titulado oficial y el responsable de la empresa adjudicataria no lo es», apunta Manuel López Viña, presidente del Colegio.
Gescal, empresa promotora del centro de talasoterapia de Poniente, otorgó la concesión de los más de 400 metros cuadrados que ocupará el servicio de fisioterapia a la propuesta presentada por la sociedad gijonesa Gestión de Rehabilitación Acuática, S. L. Detrás del proyecto hay siete personas con diferentes profesiones. Sólo Juan Carlos Menéndez Vázquez -el que será el gerente de la clínica del balneario- cuenta con formación sanitaria, pero no en fisioterapia.
«Es un intruso, va a usurpar unas funciones que no le corresponden y que va en contra de la profesionalidad de todo el sector», apostilla López Viña, quien ha puesto «lo sucedido en conocimiento de la Consejería de Salud para que tome medidas sobre lo que está pasando en el balneario de Gijón, que vulnera los intereses de la profesión».
El gerente de la empresa adjudicataria se defiende asegurando que «seré director y gestor pero no ejerceré como profesional; los tratamientos los harán fisioterapeutas titulados».
Susana de la Rubia, directora de Talasoponiente apoya la decisión tomada por su empresa al afirmar. que «no es lógico que ahora el Colegio de Fisioterapeutas pongan problemas cuando fue un concurso libre al que pudo optar todo aquel que quiso; lo que hicimos fue ofertar un espacio y destacar el proyecto más acorde con las necesidades del centro».