La cueva prehístorica de Tito Bustillo, que tuvo que cerrar sus instalaciones el pasado jueves a causa de una inundación que causó desperfectos en la senda que utilizan los visitantes para admirar sus pinturas, abrirá de nuevo sus puertas mañana. El encargado de la cueva, Alfonso Míllara, explicó que, de no producirse más lluvias, ese día «todo estará preparado para, tras unos últimos arreglos, permitir la entrada de visitantes». Eso sí, el firme de la cueva, aunque ya libre de agua, sigue embarrado y con algunos charcos. «El nivel de agua ya se ha rebajado como para permitir la entrada, pero pediremos a los que se adentren que extremen las precauciones», advirtió.
Además, el mal estado del firme obligará a reducir el cupo de visitas, que habitualmente está fijado en 360 personas diarias, hasta las 200 personas. «Se decidirá exactamente la cifra, pero se situará entre las 200 y las 220», explicó Míllara. Ya tras la anterior inundación, el primero de abril, se tomó una medida similar para evitar que los que penetren en el interior de la caverna acaben por deteriorar aún más el firme de la misma. En el momento que el suelo recobre su consistencia habitual, se volverá al cupo habitual de visitas.
Mientras tanto, los afortunados que se adentren en las entrañas de la gruta riosellana disfrutarán de un espectáculo especial. La humedad en el interior, que alcanzó la cifra récord del 98% tras la inundación, ha hecho que las pinturas sean aún más llamativas. «Las pinturas están con más color que nunca, jamás las había visto así», explicó Míllara.
Desperfectos
Eso sí, aunque beneficiosas para las pinturas, las inundaciones han dejado tras de sí una serie de daños que los técnicos se afanaban estos días en reparar. Se sustituyó y reparó la puerta de entrada, que había quedado dañada, y se cambiaron 15 focos con toda su instalación eléctrica. Además, aún falta por sustituir otro de los focos que dan luz a los visitantes que llegó a quedar bajo el nivel del agua y tendrá que ser sustituido por completo hoy mismo, que será cuando los responsables de la cueva den el visto bueno definitivo a la apertura de la gruta. «Todo apunta a que así será», garantizó Míllara.
La inundación, causada por las lluvias que cayeron sobre Ribadesella los pasados miércoles y jueves, dio al traste con las ilusiones de los que querían visitar la caverna a lo largo del puente. El río San Miguel, desbordado, se adentró en las galerías hasta alcanzar un metro de altura en el túnel que da acceso al interior de la cueva, 25 centímetros más que durante la anterior inundación. Las 360 reservas diarias, completas para el sábado y el domingo pasados, tuvieron que ser anuladas.