El Ayuntamiento de Gijón y la Fundación Hidrocantábrico presentaron ayer el patrocinio de ambas instituciones a un proyecto para llevar energía eléctrica al centro comunitario de Tahen, en Camboya, impulsado por el obispo de Battambang, el gijonés Kike Figaredo. Con una inversión de más de 20.000 euros, esta iniciativa supuso la instalación de veinte paneles solares fotovoltaicos y varias baterías que darán servicio a todos los edificios del centro comunitario, lo que incluye la casa principal, la escuela infantil, el comedor, la iglesia, la residencia de estudiantes, el almacén de arroz y un edificio multiusos. La gestión de todo el complejo corre a cargo de la prefectura apostólica de Battambang, encabezada por Figaredo.
El obispo agradeció la ayuda del Ayuntamiento y la Fundación «porque han permitido dar vida a un pueblo con una energía como la solar, que es además limpia y silenciosa». Figaredo explicó que, entre otros beneficios, la electricidad permitirá conservar en una cámara frigorífica medicinas y vacunas como la de la poliomielitis, muy necesarias en una zona donde esta enfermedad tiene especial incidencia.
La electrificación del edificio principal del centro comunitario precisó la instalación de 16 paneles solares, cuatro baterías y 34 luces de bajo consumo. Se puso además en marcha un sistema eléctrico de bombeo de agua para el que fue necesario colocar dos paneles solares que surten energía a la bomba. Para el funcionamiento de la cámara frigorífica, finalmente, hubo que instalar dos paneles solares, cuatro baterías y un regulador.
Jesús Montes Estrada, presidente del Consejo Municipal de Cooperación, recordó que el consistorio llega seis años colaborando con la escuela infantil de Tahen, con una partida anual de 15.000 euros. En esta ocasión su labor fue dar a conocer el proyecto a la Fundación Hidrocantábrico, miembro del patronato de la ONG Energías Sin Fronteras, para que se adhiriera a esta iniciativa. «Kike Figaredo nos planteó la necesidad de llevar electricidad al centro y contactamos con la fundación, que suele participar en esta clase de proyectos». El precepto apostólico de Battambang, por su parte, destacó que la ayuda a su proyecto llegue desde Asturias «porque podré decir orgulloso a la gente de Tahen que todo esto viene de mi tierra».
En el centro comunitario viven 39 personas, a las que hay que sumar otros siete trabajadores, cuarenta estudiantes de idiomas, 135 niños que acuden a la escuela y todo un grupo de danza y música. En total más de 250 personas se verán beneficiadas del proyecto.