Domingo, 13 de mayo de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

TERRITORIO ESTRÉS
Claves para saber si estoy estresado
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Al someter a nuestro cuerpo a una presión intensa o repetida el cuerpo sufre y por ello se queja en forma de molestias para que lo escuchemos, entendamos y pongamos remedio y a esas molestias les llamamos síntomas del estrés. Hasta que la ciencia no invente análisis de sangre fiables y rápidos que permitan descubrir si una persona está estresada y en qué nivel (ya hay alguno, pero es muy complicado), hay que recurrir a unos pocos síntomas que, no con precisión matemática, pero sí con alta probabilidad nos informen de nuestro grado de tensión. Más que de una sola señal hay que echar mano de una constelación o conjunto para no equivocarnos.

Los síntomas que no fallan son estos cuatro o cinco. El principal es estar irritables y reaccionar con agresividad desproporcionada a la situación, cuando se nos tuercen las cosas o nos vemos contrariados. No está muy relajado quien por nada se enfada o se molesta, quien da voces, gritos o pierde los papeles. Otra señal es la alteración del sueño por el que o bien tardamos en dormirnos, o se interrumpe el sueño en la noche o tenemos pesadillas o sueños agitados o nos despertamos antes de que suene el despertador. El caso es que no dormimos bien y el sueño no es reparador y nos levantamos cansados. Otro síntoma son los cambios repentinos de humor que el estresado suele sufrir sin que ni él mismo ni los que le tratan se lo expliquen. También es un síntoma que todo le afecte hasta el punto de llorar fácilmente sin motivo que justifique tal reacción lastimera.

¿Son tan sólo estos síntomas los que indican estrés? No. Hay unos treinta. Puede uno concentrarse muy mal y sentir que pierde parte de la memoria, puede sentir molestias gástricas, dolores de cabeza, sensación de mareo, opresión en el pecho o sensación de ahogo, puede acatarrarse fácilmente porque el estrés baja las defensas de su sistema inmunológico y otros muchos síntomas, pero como algunos de ellos pueden ser también señal de algún trastorno físico, es preciso acudir al experto que examine todo el cuadro para no confundirse. Hay síntomas como el de la sensación de mareo o las taquicardias y sensación de ahogo, por ejemplo, que mucho alarman a quienes los padecen.

El estrés, cualitativamente, es la misma respuesta en todos: es vivir en tensión. La diferencia está en la cantidad que cada cual padece, en las causas, que son múltiples, y en las manifestaciones o síntomas. En cada persona se manifiesta de una forma distinta a los demás, pero también, dentro de nosotros, los síntomas varían, según la época, y esa variación desconcierta bastante. Por tanto es un fenómeno poliédrico y ello dificulta su adecuada evaluación y nos despista.

 
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