Debió de tener que consolar el técnico del Oviedo a sus jugadores, puesto que los medios de comunicación esperaron más de un cuarto de hora por la rueda de prensa. Con semblante serio apareció Ismael Díaz Galán, que aseguró que no era quién ni el momento para hacer balances de por qué se ha llegado a esta situación. «Simplemente me ha tocado a mí afrontar este tramo tan duro. Mis jugadores han luchado más con el corazón y la desconfianza en ellos mismos ha sido su peor enemigo. Están desencajados, juegan con ansiedad y cuando se intentaban recuperar del primer gol han recibido el segundo», señaló.
Añadió que «el estado anímico de mis jugadores era muy diferente al del rival y esto estaba fuera del alcance de todos. Cuando asumí este cargo sabía lo que podía ocurrir. Ahora debemos afrontar con entereza lo que nos queda y hacerlo lo mejor posible. Somos profesionales y hay que estar a las duras y a las maduras, aunque nos han tocado las más duras».
Se despidió pidiendo disculpas a la afición del Oviedo por este varapalo.