Aún habrá que esperar unos años, pero no demasiados, para que el Instituto Feijoo de Estudios del siglo XVIII se traslade a la Casa Natal de Jovellanos. Se cumplirá así un viejo objetivo largamente ansiado y que ha recibido ya el visto bueno del Ayuntamiento de Gijón y la Universidad de Oviedo. El Instituto, que se ubica en estos momentos en el campus del Milán, en Oviedo, ocupará las viejas piedras que vieron nacer a uno de los ilustrados de ese siglo que investiga desde el año 1954, cuando se fundó la Cátedra Feijoo, origen de la institución académica. «Hace años que venimos trabajando con el Ayuntamiento, la Universidad y también el Principado para organizar el futuro centro en la Casa Natal de Jovellanos, pero es una cuestión laboriosa, no es sencilla», reconocía ayer en declaraciones a EL COMERCIO Álvaro Ruiz de la Peña, director del Instituto.
Con el visto bueno de todas las partes implicadas, ahora sólo falta esperar a que el inmueble quede libre. Porque para que el Instituto Feijoo pueda viajar desde el Milán hasta Cimadevilla antes habrán de trasladarse los fondos pictóricos que en la actualidad se exponen en la vieja casona a su futura ubicación, que será la antigua fábrica de Tabacalera. En el convento de las Agustinas Recoletas, el equipo de gobierno de Paz Fernández Felgueroso tiene previsto crear una suerte de museo de Gijón con más de cinco mil metros cuadrados disponibles.
La pinacoteca del Ayuntamiento alberga más de 2.000 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y piezas arqueológicas. Las dos salas del piso principal de la torre nueva del museo se dedican en la actualidad a recordar la figura de Jovellanos, además de albergar parte del legado Lledó-Suárez. En el resto de salas de la pinacoteca se exponen obras de la colección del museo, fundamentalmente formada por piezas de las escuelas europeas y españolas de los siglos XVI, XVII y XVIII, y de pintura asturiana de los siglos XIX y XX.
«Crecer en proyectos»
El traslado del Instituto a un lugar tan emblemático significará un aumento importante de la actividad. «El Instituto va a seguir siendo igual, pero va a crecer en proyectos, en iniciativas, en ideas...», dice Ruiz de la Peña, y añade que el incremento considerable del espacio propiciará un buen número de actividades paralelas que en estos momentos es imposible poner en marcha en Oviedo. Desde visitas escolares hasta cursos de verano y exposiciones. «El número de iniciativas es posible que se duplique o se triplique», apunta.
Claro que entre las iniciativas que ya están en cartera y que han recibido también el respaldo del Ayuntamiento de Gijón está la creación, en ese mismo espacio, de un museo de la Ilustración. Se trata de una idea que se iba a llevar cabo en Valencia pero que finalmente no se hizo y que ahora se retoma de la mano del Instituto Feijoo. Tendrían especial protagonismo los ilustrados asturianos, pero sin olvidar nunca el contexto nacional. «Creo que merece la pena llevarlo adelante aprovechando que Asturias da a la Ilustración española diez o quince personajes de una importancia muy grande», asegura Ruiz de la Peña, quien señala que el Ayuntamiento de Gijón ha visto con buenos ojos un proyecto que actualmente está en proceso de desarrollo. De momento, no hay nada cerrado, pero Ruiz de la Peña apunta ya algunos contenidos, como una exposición permanente de biografías de los ilustrados asturianos.
El espacio de la casona es escaso para colgar las obras de arte propiedad del Ayuntamiento. De hecho, más de ochocientas no pueden ser expuestas por esa carencia que se solventará con el traslado al antiguo convento. Sin embargo, ese mismo espacio es más que suficiente para el Instituto Feijoo y también incluso para dar cabida al Foro Jovellanos, con el que compartirá el inmueble. «Es un edificio muy grande y no se trata de exclusivizar, puede haber también otras entidades de tipo cultural como el Foro, incluso sería bueno poder compatibilizar las actividades de ambos», señala Ruiz de la Peña.
El director del Instituto se muestra encantado con una mudanza que aún no tiene fecha. Porque todavía no hay plazos para el proyecto del futuro museo de Tabacalera, al que está condicionado el traslado. «Yo no me atrevo conjeturar, porque depende de la agenda política, de cuáles sean sus prioridades», concluye.