Domingo, 20 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

SOCIEDAD Y CULTURA

Sociedad
Las joyas del Feijoo
El Instituto Universitario posee una biblioteca compuesta por más de once mil volúmenes considerada una de las mejores del país especializada en el siglo XVIII
Las joyas  del Feijoo
EN EL ARMARIO. Se conservan algunos de los manuscritos del siglo XVIII del Feijoo. / MARIO ROJAS
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Es un misceláneo de publicaciones con el siglo XVIII como elemento común. Tanto por la presencia de volúmenes editados en la centuria de la Ilustración como por tener a ese periodo histórico como protagonistas. Hay periódicos, libros de arte, economía, lingüística... De todo un poco en una biblioteca con más de 11.000 volúmenes que ocupa un lugar de privilegio en el contexto nacional y que se asienta en la actualidad sobre unos 50 metros cuadrados en la última planta del antiguo cuartel del Milán y que, si los planes se cumplen, se trasladará, en una fecha aún lejana, a la Casa Natal de Jovellanos, en Gijón, con el Instituto Universitario Feijoo al que pertenece. «Quitando la Biblioteca Nacional y puede que la Menéndez Pelayo de Santander, donde hay unos buenos fondos dieciochistas, no hay otra biblioteca igual en España», asegura Álvaro Ruiz de la Peña, director del Feijoo mientras revisa las viejas páginas manuscritas que se conservan en un armario a pocos metros del espacio real destinado a consulta.

Descansan en sus estantes las sucesivas ediciones que se hicieron del 'Teatro crítico universal' de Feijoo, incluida la primera que comienza a editarse en 1726, la 'Poética' de Luzán, de 1737, de la que sólo hay seis copias en bibliotecas españolas, el 'Elogio de Carlos III', de Jovellanos, de 1789, y un sinfín de obras más siempre a disposición de investigadores de aquí y allá. «Paradójicamente , viene a consultar más gente de fuera que de dentro», señala Ruiz de la Peña, y añade que es común que estudiosos franceses, ingleses y hasta norteamericanos se desplacen hasta Oviedo para repasar las viejas páginas llenas de pasado.

Tiene la biblioteca del Feijoo literatura e historia. Y tiene también un nombre que ya es historia en la Universidad de Oviedo: José Miguel Caso. Fue él quien más empeño puso en ampliar una biblioteca que tiene su propia independencia respecto a la universitaria. Claro que antes de que el gran jovellanista comenzara a adquirir materiales para el estudio, lo hicieron otros, los que en el año 1954 crearon una Cátedra con el nombre de Feijoo. «Esta fue una biblioteca que se fue creando poco a poco desde finales de los cincuenta, pero fue Caso, en su época de rector, el que más dinero invirtió», relata Ruiz de la Peña. De hecho, destinó a la compra de materiales del XVIII fondos de la biblioteca universitaria para invertir así en un patrimonio que con el tiempo ha incrementado su valor y su precio.

Tras él, se siguió comprando. Con más calma, recurriendo siempre a las librerías de viejo de ciudades como Madrid y Zaragoza, en las que años atrás aún se podían adquirir libros antiguos sin que el desembolso fuera inasumible. Ahora, los precios han subido mucho y el Instituto, confiesa su director, apenas si puede adquirir piezas antiguas por su elevado coste. «Nosotros ahora estamos comprando muy poco porque no tenemos dinero y los libros del XVIII se han disparado», señala el director del Feijoo, que antes de instalarse en el Milán en el año 1991 tuvo su sede en la antigua Facultad de Filosofía, en el mismo edificio en el que ahora se imparten las enseñanzas de Psicología.

Eso sí, no ha dejado de ampliar sus volúmenes recientes. Porque todo -prácticamente todo- lo que se publica sobre el siglo XVIII está en sus estanterías. Y eso ocurre porque los propios autores se interesan en que así sea. Prácticamente cualquier editorial o autor que investiga ese periodo envía su obra una biblioteca considerada de referencia.

Fondos europeos

La biblioteca del Instituto Feijoo, especializada en el XVIII español e iberoamericano, cuenta también entre sus fondos con publicaciones de ámbito europeo. «Tomando como referencia a un autor como Voltaire, un investigador puede ver en ella ediciones francesas del propio siglo XVIII, como el 'Théatre complet de Monsieur' de Voltaire (1776), traducciones españolas del siglo XVIII, como 'La muerte de César', por Mariano Luis de Urquijo (1790) o el 'Cándido' que tradujo Moratín, ediciones modernas en francés como la de novelas y cuentos de Voltaire con prólogo de Roland Barthes para Gallimard, o los nueve tomos de 'Correspondance', y bibliografía española reciente, como un estudio sobre Voltaire en España publicado por la Universidad de Barcelona en 1982», asegura Elena de Lorenzo, una de las investigadoras del Instituto.

Destaca especialmente la colección de prensa de la época, que De Lorenzo considera fundamental para cualquier investigación histórica, «pues nos proporciona el contexto inmediato de las obras». Esa colección periodística es -a decir de Álvaro Ruiz de la Peña- «la mejor de España, aparte de lo que hay en la hemeroteca de Madrid sobre el siglo XVIII».

Todas esas joyas de ayer y hoy no tienen, sin embargo, bibliotecario. «Llevamos años luchando para conseguirlo pero no hay manera», afirma el director del Instituto Feijoo, mientras relata que es la administrativa la que se encarga de los préstamos pese a que no es su función. Además, la biblioteca sólo abre sus puertas en horario de mañana, a pesar de que desde el Instituto entienden que sería necesario que abriera «al menos tres tardes a la semana». Eso no lo es lo peor. Las carencias han hecho que desaparezcan algunos de los ejemplares. Cada cartón que luce entre los volúmenes colocados en las estanterías significa una pérdida irrecuperable.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS