Viernes, 8 de junio de 2007
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OVIEDO

DOMENEC BIOSCA VIDAL, CONSULTOR Y EXPERTO EN TURISMO
«El problema de los hosteleros es que confunden trabajar con vender»
«Los empresarios asturianos podrían facturar el doble comprando juntos y contratando al personal adecuado»
«El problema de los hosteleros es  que confunden trabajar con vender»
CÁMARA DE COMERCIO. Domenec Biosca, ayer en su primera charla en Oviedo. / MARIO ROJAS
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Domenec Biosca Vidal puede presumir de conocer todos los secretos del sector turístico. Al menos, su voz es la más escuchada por los grandes hosteleros y hoteleros del país. Se ha convertido en uno de los asesores españoles más cotizados, y durante ayer y hoy desvela algunas de las claves del éxito a los empresarios asturianos en dos largas conferencias. Energía, desde luego, no le falta.

-Usted define la 'Excelencia Empresarial' como la capacidad «para enamorar al cliente». Parece sencillo de decir y difícil de conseguir.

- Es difícil de decir, porque yo soy el único que lo hace en España, y fácil de hacer si se cumple una condición: que tú mismo te lo creas. Cuando tienes pasión por tu profesión, por conseguir beneficios, acabas dominando este campo.

-¿Así de sencillo?

-Más bien, es imprescindible. Hoy la gente puede escoger. Sólo si les sorprendes hablarán de ti. Nadie cuenta a un amigo algo con lo que contaba, que ya esperaba. Si le sorprendo, el cliente estará dispuesto a disfrutar en mi local.

-¿Y cómo sugiere usted fidelizar a los clientes?

-Hay que seguir siete pautas: la calidad del producto, confortabilidad en las instalaciones, comodidad en los accesos, platos únicos y distintos a los del resto, personal amable y vendedor, precios no abusivos y personalización. El cliente debe sentirse especial.

-Y en eso, defiende, juegan un gran papel los empleados...

-Son tan importantes que nunca hablo de Recursos Humanos, sino de humanos con recursos. No les llamo camareros o cocineros, sino anfitriones vendedores. Los empleados deben tener un sueldo fijo y variable. El empresario debe formarlos cada mes y cuidar la conciliación de lo laboral y lo familiar.

-Ha dado algunos consejos sobre cómo llenar un hotel en épocas difíciles. ¿Significa eso que el clima no es un factor determinante en Asturias?

-Para el turismo de sol y playa, sí, pero también tiene gastronomía, cultura, naturaleza... Mi mejor recuerdo de Asturias es en el Cabo Peñas y estaba diluviando. Los empresarios deben plantearse algo: si estoy supeditado al tiempo, debo conseguir que mis clientes me paguen más cuando hace sol. ¿Y cómo se consigue? Sorprendiéndolos.

-Prometió a los hosteleros darles las claves para duplicar sus beneficios. ¿Ha cumplido?

-Por supuesto. Podrían facturar el doble. Por ejemplo, bajarían su costo un 5% si comprase juntos, si contratan a los empleados adecuados y si se convierten en mediáticos.

-¿Cuál es la principal diferencia entre los hosteleros asturianos y los del resto de España?

-Sólo veo ventajas. En Asturias trabajan él y ella. Tiene a su favor la gran labor de las guisanderas, que mandan mucho y aman con pasión su oficio. El Principado cuenta con una cocina típica. Al final, todo se reduce a que la restauración es un negocio y una pasión.

-Ha dado las claves a los empresarios para subir los precios...

-Debe hacerse después de vacaciones, porque así el cliente no recordará con exactitud el precio anterior, y poco a poco, de forma progresiva. Por esta misma razón, conviene subir los precios en los platos de temporada.

-Cuida mucho los detalles.

-La clave es la obsesión por el detalle. Ese es el traje a medida que el cliente quiere. En la carta, todo debe estar ordenado de más barato a más caro, debes enseñar el producto y verbalizarlo. Si hace falta, te llevas al cliente a la cocina.

-Entonces, ¿cuál es la regla de oro?

-Enseñar, probar y tocar. La carta sola no se vende. Por esa misma razón, los humanos nos afeitamos, nos maquillamos y nos arreglamos.

-¿Cuál es el principal fallo de los hosteleros?

-Que sólo trabajan. Confunden el trabajar con el vender o ganar dinero. En definitiva, trabajan demasiado y venden poco.

-¿Por eso han disminuido las pernoctaciones en la región?

-Han bajado porque no creamos una red de atractivos. Si sólo se promociona lo diurno, la gente no se queda a dormir. Hay que ofrecer paquetes de tres o cuatro días cargados de eventos, acontecimientos y fiestas.

-¿El cliente siempre tiene la razón?

-No lo sé. Yo lo único que quiero es dejarle satisfecho. La gente sale de su casa para premiarse.

 
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