Cada día un poco antes de las seis de la mañana desde hace cuatro décadas Luis Argüelles se sumerge en 128 años de letra impresa. Con dedicación de entomólogo busca en la hemeroteca de EL COMERCIO entre gacetillas, sucesos y acontecimientos deportivos lo más relevante para el lector actual. Fruto de esa vida de dedicación a la historia reciente de la región surge cada día la sección 'Viejo Gijón' de este periódico y fruto de ese empeño también surgió 'Indumentaria Popular en Asturias', el libro sobre la historia de nuestro vestuario tradicional que EL COMERCIO entregará gratuitamente a sus lectores, en 38 fascículos a partir de mañana.
-¿Qué le lleva a escribir sobre trajes regionales?
-Fue hace mucho tiempo. Colaboraba en EL COMERCIO y semanalmente publicaba un artículo sobre hábitos y costumbres asturianas. Me resultaba curioso que sobre algo que nos marca tanto como la indumentaria hubiese tan poca bibliografía. Es un tema que me parece muy interesante investigar sobre él.
-¿En qué época centra su trabajo?
-Especialmente entre el siglo XVIII y principios del XX. Antes hay escasísima bibliografía. Una de las primeras anécdotas que cuento, y que me llamó mucho la atención, es la del fiscal de la audiencia de Oviedo que protestaba porque las mujeres llevaban las faldas tan cortas que a muchas cuando subían a los carruajes se les veían los tobillos.
-¿Cuáles son sus fuentes?
-Los fueros locales y municipales y la 'Novísima Recopilación de Leyes de España de Carlos IV'. Ya sabemos que lo que prohíbe una ley es que existe, por lo tanto ahí se encuentra muchas de esas costumbres en la indumentaria. También en la literatura. Por ejemplo, en la 'Pícara Justina' de 1603 hay una descripción de los asturianos que van a segar a los pueblos. Habla de trajes como tapices, es decir abigarrados, con muchos colorines y de como las mujeres adornaban sus cabezas con un 'escaniello', una especie de cuna para llevar a los críos.
-¿Existe un traje regional único?
-El traje que a todos nos viene a la cabeza, rojo con las tablas negras, es fruto de un intento de recuperación en el año 1944 por parte de la Sección Femenina. En aquellos tiempos había una gran escasez de tela y había que unificar criterios.
-¿Qué diferencias hay de un sitio a otro de la geografía asturiana?
-No había un uniforme predominante. Cada zona tenía sus detalles. Por ejemplo, en una época se distinguía a una mujer de Carreño de una de Gijón por los colores más vivos de las primeras.
-¿Por qué se conserva tan poca indumentaria de aquel tiempo?
-Se fueron degradando. Muchos trajes se utilizaron para carnaval con el paso de los años.
-¿Cuál es el mayor secreto de la indumentaria de aquellos años?
-La ropa interior. Ni se nombra. Sabemos que en tiempos de Felipe II los hombres llevaban una hermosa 'pampanilla', que no es otra cosa que una tanga, como se denomina ahora, pero poco más.