Los aficionados a las pesca de las comarcas del Nalón y del Caudal se muestran cada vez más preocupados por la disminución de las truchas en todos los ríos. El declive se repite todos los años, a pesar de las repoblaciones de alevines promovidas por varias asociaciones. La principal causa de esta situación, según los habituales de las riberas, estriba en la proliferación de las especies depredadoras, que en muchos casos, según esas fuentes, «devoran» a los alevines. Los cormoranes y las garzas son, para ellos, los enemigos.
La Asociación de Pescadores y Amigos del Nalón procederá este mismo mes a nuevas repoblaciones en cursos fluviales de Laviana, San Martín del Rey Aurelio y Langreo. Sus responsables tienen previsto liberar unos 150.000 alevines de trucha con el objetivo de aumentar el número individuos y conseguir que la población de truchas reproductoras se incremente a largo plazo.
Al mismo tiempo, en el Caudal, algo más de un millar de truchas de cerca de treinta centímetros y casi 10.000 alevines de escasos seis centímetros ya se adaptan a las aguas de los ríos Caudal y San Juan. Hacía dos décadas que no se intentaban repoblaciones en ellos. La iniciativa ha partido de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial, que a pesar de ese gesto no respira optimismo. «Si el Principado no hace algo urgente acerca de la elevada población de cormoranes que sufren los ríos, las repoblaciones no servirán para nada», señalan sus responsables.
Batidas selectivas
En 2006, la Consejería de Medio Ambiente organizó batidas selectivas de cormoranes en el Nalón que sirvieron para que estos predadores no fueran tan abundantes, sobre todo en el coto sin muerte de Sotrondio. Aunque las aves han vuelto este año, los pescadores creen que no son tan numerosas como antes. No ocurre lo mismo en el Caudal, donde los aficionados y el Ayuntamiento de Mieres reclaman un plan para la recuperación del coto sin muerte del concejo, que llegó a ser el mejor de España y donde ahora apenas hay pesca.
Mieres pide un control exhaustivo de la población de garzas y, sobre todo, de cormoranes, una especie acusada de haber devorado «un millón de truchas en los últimos años». Una situación similar se produce en el río Aller, donla asociación El Maravayu también quiere mayores controles.