La Mancomunidad del Bajo Deva comienza a crear su propio camino y a dar los primeros pasos. Y lo hace a lo grande, con «el proyecto estrella: la cueva de El Pindal», en la localidad ribadedense de Pimiango.
José Alberto Portero, el que será el gerente del ente que promocionará el producto turístico común de los municipios de Val de San Vicente y de Ribadedeva, anunció ayer que las obras del centro de interpretación de las Cuevas del Pindal estarán finalizadas para principios del próximo año.
Por el momento, explicó Portero, el pasado jueves «se firmó el contrato con la empresa adjudicataria del proyecto y ejecución» de estas obras. El proyecto para la rehabilitación estará «en nuestras manos en unos diez días», afirmó. Así, «el horizonte» para la finalización de las obras «es de seis o siete meses».
Será la obra más próxima e «inminente» que se cobijará bajo el paraguas del ente promocional. La partida económica que invertirá la mancomunidad para este proyecto ascenderá a 350.000 euros, una cantidad que ya estaba fijada dentro del plan de dinamización turística del Bajo Deva y que pretende remodelar los dos edificios que albergarán el aula de interpretación de la caverna prehistórica.
Los alcaldes de Ribadedeva, Alejandro Reimóndez, y de Val de San Vicente, Miguel Ángel González presentaron ayer al que será el gerente de este ente supramunicipal, el primero en España que ha mancomunado dos concejos de distintas comunidades autónomas.
Dos millones
La gerencia contará con un presupuesto de dos millones de euros a repartir en tres anualidades. Y por el momento está prevista ya la inversión para más de un millón del total.
El Bajo Deva como un único punto turístico comienza a tomar forma y el plan de dinamización previsto para ello llega cargado de iniciativas. Para empezar, el próximo mes de setiembre «esperamos tener una imagen corporativa que nos defina», explicó el gerente. Para ello la Mancomunidad convocará un concurso de ideas en el que se pedirá la presentación de un logotipo y un lema. El objetivo será la identificación gráfica de un único producto «que se conozca más allá de nuestras fronteras», el de los dos municipios unidos por un río, el Deva. El ganador de esa imagen obtendrá 6.000 euros.
Y será también «cuanto antes» cuando se lleve a cabo un plan director de señalización turística, «donde se expliquen las necesidades, recursos y maneras en que debemos señalizar los dos municipios». Unas indicaciones que hagan ver al visitante que llega a una zona común de interés, dividida en dos regiones y unida en la promoción turística.
Será indispensable también un hueco en la Red de Redes. El Bajo Deva tendrá una página web propia y también producirá videos divulgativos.
Pero las primeras ideas se materializarán con un programa de promoción en el que se integrarán, entre otras cosas, viajes de prensa con periodistas especializados y la ejecución de esas señales turísticas que aúnen el único fin de esta Mancomunidad: promocionar un sólo producto turístico.
Para el municipio cántabro de Val de San Vicente y en la localidad de Muñorrodero se prevé rehabilitar un antiguo molino para convertirlo en Museo Etnográfico del Maíz, un cultivo característico tanto en la zona cántabra como en la asturiana. El centro de interpretación de la arquitectura indiana, que ya se anunció hace varios meses en la finca de las Raucas, será otro de los proyectos a llevar a cabo dentro de esta Mancomunidad.
Comienza así un nuevo destino turístico que está en su primera fase de desarrollo, y que pretende acelerar el crecimiento de esta zona astur-cántabra.