«Unos días antes de que apareciera muerto en la ría me lo encontré en la calle. Hacía un par de meses que se había quedado de baja por una operación y le pregunté qué tal iba. Me dijo que bien, que ya había empezado a trabajar y que estaba mejor. Era un hombre cercano, simpático».
El hombre «afable» cuyo cadáver apareció en la ría de Avilés era Luis Carlos García, el profesor de inglés de 43 años y soltero que el día antes a su suicidio, el pasado 7 de junio, había sido detenido con 21 discos duros en los que acumulaba seis millones de fotografías y vídeos de contenido pornográfico protagonizados por menores. Quien ayer recordaba el encuentro es el padre de uno de sus alumnos de cuarto curso de Primaria.
La implicación del profesor avilesino en la 'operación Penalty' de la Policía Nacional contra la pornografía infantil vino ayer a confirmar lo que en el último mes algunos, dicen, ya imaginaban pese a que, tras su muerte, sólo se dio a conocer una nota en la que la comisaría de Avilés informaba escuetamente de que el día antes había sido detenido en relación a un presunto «delito contra la libertad e indemnidad sexual».
Al día siguiente del suicidio, la familia enterraba discretamente al profesor en el cementerio de Nuña, en Corvera, mientras un sobrino suyo lamentaba en una peculiar 'esquela' en un foro franquista de Internet que su tío «no podrá entrar en el reino de los cielos porque es un suicida». En el colegio, todo se quedó en un escueto minuto de silencio de sus alumnos. Ayer, un mes y medio más tarde, un ex alumno de este profesor -de los años en que dio clases de Educación Física en otro colegio de la ciudad-, no daba crédito. Lo recuerda también como un hombre «afable», y hasta «dicharachero» -«no tanto últimamente», añade en alusión a sus problemas de salud-, cuya costumbre más 'llamativa' sería la de pasear a su perrito por las inmediaciones de su casa en el centro de Avilés.
En su relación con sus alumnos, «nada» parecía diferenciar a Luis Carlos García del resto de profesores del colegio en el que trabajó hasta el pasado mes de junio. «El trato era normal, no era especialmente severo: la única queja del niño era que le mandaba hacer demasiados deberes», comenta uno de los padres antes de lanzar al periodista la gran pregunta: «¿Se sabe si tenía fotos de los niños del colegio?».
En principio, las informaciones ofrecidas por la Policía Nacional apuntan a que no, que los millones de fotos y vídeos que el profesor guardaba en 21 discos duros están protagonizados por niños extranjeros. Todos ellos, en principio, los habría descargado Luis Carlos García de Internet, tras contactar con otros supuestos pedófilos en foros especializados. Al parecer, entre ellos se intercambiaban información sobre enlaces desde los que acceder al material pornográfico. Sin embargo, la policía alemana detectó millones de descargas de esas imágenes ubicadas en servidores de su país. Tras identificar que parte de esas descargas se habían realizado desde España, pusieron sobre la pista (en setiembre pasado) a la Policía Nacional. Las investigaciones posteriores han permitido la detención de los 66 presuntos pederastas de la operación 'Penalty', entre ellos el profesor avilesino, el mayor coleccionista de pornografía infantil del que tiene noticia la policía española.
De hecho, con el paso del tiempo, su colección fue creciendo hasta unos límites inimaginables: seis millones de imágenes y vídeos de contenido obsceno protagonizados por menores. «No sabría decir qué cantidad de material, discos y demás, tenía, pero aquello era una barbaridad, un montón», corroboraba a este diario un policía de la comisaría de Avilés.
Luis Carlos García habría atesorado su perversa colección mientras fuera de los muros de su casa -y de los del piso de su hermana, con la que se fue a vivir a raíz de sus problemas de salud de los últimos tiempos-, no se le detectaba ningún gesto, ninguna señal de alarma que hiciera sospechar sus gustos ocultos. «Siempre han dicho que estaba mal de los nervios», pero nada más. «Era amable, hablaba con todo el mundo...», proseguía uno de sus ex alumnos. Esa imagen se vino abajo en apenas 24 horas. Ayer, ya eran muchos los que decían que «un punto raro sí que tenía», además de los armarios llenos de pornografía de corte pedófilo.