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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

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Sí, es posible

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VAYAN por delante mis disculpas. Me propongo cometer una incorrección que en otras circunstancias no se me hubiese ocurrido: hablar de asuntos propios y, además, hacerlo en términos laudatorios. La ocasión, les aseguro, está a la altura del atrevimiento. El caso es que quien esto escribe, allá por el 29 de setiembre del año pasado, junto con otros cuantos compañeros de toda España, inició un viaje hacia los territorios de la recuperación de la ilusión política. Viaje que, como si de una novela de Julio Verne se tratase, me ha permitido descubrir territorios ignorados, pero próximos; realidades tangibles que a muchos de ustedes les sonarán a pura fantasía. Porque estoy seguro que fantástico les parecerá que un partido político tenga el atrevimiento de convocar un mitin, y no sólo se niegue a ofrecer dinero para ganarse el voto de los sufridos escuchantesm sino que, además, tenga el atrevimiento de pedirlo, colocando una hucha y que, además, los asistentes se lo den. Fantástico resulta que un partido que no existía hace seis meses hoy sea el único que se presenta en solitario, con sus más de 700 candidatos, en las 52 circunscripciones electorales al Congreso y al Senado; y, además, en Andalucía también a las autonómicas. No olviden que el PP no se presenta en Navarra -allí lo hace UPN- y el PSOE no presenta candidatura al Senado en Cataluña donde se agrupa con Esquerra e Iniciativa en algo denominado Entesa Catalana de Progrés.

De fantástico tiene que calificarse forzosamente que se pueda hacer una campaña electoral en Asturias con una cantidad de dinero que no llega a los cuatro mil euros, pagados religiosamente a escote por sus militantes, que tan pocas manos hayan sido capaces de repartir 150.000 octavillas y 2.000 carteles. Que se estén haciendo actos electorales por toda Asturias y que la gente acuda, ávida de escuchar algo nuevo, sin tener casi repercusión mediática. Del género de la ciencia ficción les sonará a muchos que los principales líderes de ése partido se atrevan a salir a la plaza pública para hablar con sus conciudadanos, sin preguntas pactadas, ni condiciones y tiempos medidos hasta la extenuación, y celebren un debate cara a cara con más de mil personas en la plaza de la Ópera de Madrid. En palabras de Álvaro Pombo, no para dar consignas, sino para dar conversación. Quizá si todo esto nos parece demasiado para nuestros sentidos, prueben a cerrar los ojos y piensen en la democracia más grande del mundo, EE UU, el país más poderoso de la tierra. Y traten de imaginarlo gobernado por un joven negro, cuya abuela reside en el África más negra, en un poblado de chozas, donde el joven no hace tantos años la visitaba. Sí, es posible.

Por tanto, si algo así es posible, quizá todos los esfuerzos desplegados por este grupo de irreductibles que no están dispuestos a comulgar con ruedas de molino, que piensan que en esta vida no sólo existe la carne y el pescado, que en tiempos de agresividad manifiesta y rupturas impostadas se atreven a salir a la calle usando como bandera un DNI y el lema 'Lo que nos une', con el atrevimiento de apelar al voto útil; claro que al voto útil para el único titular del mismo, que es el propio ciudadano, y no para los partidos que se lo exigen como si lo usufructuasen desde tiempo inmemorial. Quizá, digo, no sean esfuerzos inútiles. Sobremanera cuando se observa la acogida en la calle de muchas personas que estaban deseando tener a alguien a quien confiar su voto, un voto en positivo, a favor de algo y no sólo para que no venga el mal mayor, el lobo de la derecha o la izquierda que nos va a comer a todos.

A estas alturas ya sabrán que estoy hablando de mi partido, de UPyD (Unión, Progreso y Democracia) como la mayoría de la gente nos identifica, el partido de Rosa Díez, la Obama rubia añado yo. Y si a pesar de ser laicos creen en los milagros civiles, no descarten que se produzca alguno el 9 de marzo, sobre todo después de ver el insulso debate perpetrado por los dos líderes mayoritarios el pasado lunes, debate que estoy seguro de que no habrá ofrecido ninguna razón para mover su voto a uno u otro a la gran mayoría de ciudadanos indecisos, que guardan su voto crítico y reflexivo como lo que es, un auténtico tesoro ciudadano. Yes, we can.

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