
¿Cuántos usuarios totales? Varios cientos de miles, si los medimos con los sistemas habituales. ¿Es eso tan importante? Sin duda, porque, además de desarrollar un conjunto de programas experimentales, innovadores y por tanto pensados para el largo plazo, hemos de ser capaces de atraer públicos variados, personas que nunca antes tuvieron contacto con la actividad cultural o que se acercan a ella casualmente. Por eso los más de setenta mil visitantes de la pista de hielo (cincuenta mil largos además patinaron intensamente) o los asistentes a los espectáculos programados en la plaza porticada central para el verano, o quienes nos visitan para subir a la torre-mirador son tan importantes como los artistas que desarrollan sus proyectos en nuestras instalaciones y el público que los disfruta. Quedan aún, por suerte, mejoras abundantes que los visitantes irán percibiendo en los próximos meses, y, en su momento, la llegada del metrotrén a la parte posterior del edificio del Centro de Arte dejará el complejo mucho más a mano para los gijoneses y asturianos.
¿Quién usa la Ciudad de la Cultura? Todo el mundo. Para visitarla, disfrutar de sus actividades y servicios, curiosear, trabajar. Queremos hacer de ella un espacio para la producción, un lugar que promueva iniciativas y aproveche la inteligencia y capacidades de sus miles de habitantes diarios. El trabajo no ha hecho más que empezar, pero los primeros resultados son mucho más que esperanzadores.
Hace justamente un año abríamos de nuevo las puertas de Laboral Ciudad de la Cultura a lo ciudadanos de Gijón, a los y las asturianas y a todas las personas que quisieran descubrir uno de los complejos arquitectónicos de mayor interés del siglo pasado en el norte de España. Lo hacíamos con algunas de las iniciativas ya en marcha -Universidad de Oviedo, ESAD, FP, RTPA - y otras listas para andar (LABoral Centro de Arte, que se inauguraba al día siguiente de la apertura simbólica de la gran puerta nueva que da acceso al patio), y decíamos que aspirábamos a servir tanto a la inmensidad de minorías como a las variadas mayorías, olvidando de una vez el tópico anacrónico de la alta y la baja cultura y proponiéndonos aprender mucho y bien de nuestros usuarios. De entonces acá, como señalaba antes, hemos dado un largo salto adelante tanto en nuevas instalaciones funcionando como en nuevas actividades puestas en marcha. Hay equipos de profesionales de primera fila al frente de cada uno de los proyectos y me siento particularmente afortunado de trabajar con ellos. ¿Quedan cosas por hacer? Seguro que miles. Pero este ha sido un año con muchas lunas, afortunado, intenso y en tanto que responsable de una parte de este proceso único sólo puedo dar las gracias a creadores y usuarios quienes, cada día, lo hacen posible.





