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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 25 mayo 2012

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El profesor de sociología y experto en cooperación entre naciones Carlos Gómez abrió ayerel Foro Solidario Avilés 2008

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«Siendo optimistas, la igualdad entre países pobres y ricos llegaría en 2300»
Gómez Gil expuso sus ideas con contundencia. / MARIETA
Si tomamos el tópico de que «un pesimista es un optimista bien informado», no cabe duda de que el profesor Carlos Gómez Gil es un claro ejemplo. Antes de la conferencia que pronunció ayer en la apertura del Foro Solidario, habló con LA VOZ y expuso sus ideas con contundencia. Crítico con la actual política global de los Estados Unidos, y de Occidente en general, afirma que «la solución a las diferencias económicas entre países ricos y pobres pasa por la voluntad política de resolverlas, ni más ni menos»
-¿Qué puede contar de la actual situación entre países pobres y ricos?
-La verdad es que esa situación es gravísima. Los 'Objetivos de Desarrollo del Milenio' se firmaron hace siete años y no están funcionando en absoluto. Estamos en el ecuador de su andadura y cotejando sus presupuestos y el alcance real de los mismos, estos llegarían en 2200 ó 2300, siendo optimistas. Es decir, estos acuerdos globales son una entelequia y un engaño, así que a este paso no veremos ni la erradicación del hambre ni de la pobreza extrema.
-¿Y qué solución propondría para que esos acuerdos funcionasen?
-Una muy simple: que la voluntad política de Estados Unidos y el resto de países ricos se orientase a ayudar de modo efectivo a los países donde el hambre es crónica y las enfermedades se ceban en la población. Es alarmante que ante la crisis económica actual, EE UU no sólo no fomente políticas de ayuda a quien lo necesita, sino que se destinen miles de millones de dólares a bancos y empresas inmobiliarias. Por no hablar de la industria armamentística. Todo ello hace pensar que la crisis económica actual traerá más desgracias que el 'crack' de 1929, y a corto plazo veremos lo devastador de ella y, peor aún, las insuficiencias de las políticas aplicadas para ponerle coto. Siento ser tan apocalíptico, pero es así.
-Y las acciones ciudadanas, el movimiento antiglobalización, todo lo que vemos en los telediarios, ¿no sirven de nada?
-Me temo que eso son simples migajas. La acción y concienciación ciudadanas son importantísimas, pero si a eso no le corresponde una política real, todo se queda en simples movimientos de carácter mediático. Es esencial que el ciudadano se manifieste. Pero la solución a los problemas de este tipo pasa por la política. Entraríamos en una problemática seria de responsabilidades.
-Supongo que esa voluntad política de la que habla pasa por apoyar económicamente a los países pobres.
-Es que no hay otra salida. Lo más grave de la economía mundial es su polarización: o sea, que los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez más pobres. Eso genera unas desigualdades atroces, y de consecuencias económicas muy graves para todos.
-¿España es un país solidario con los más desfavorecidos?
-A nivel popular, lo es, definitivamente. Desde el ecologismo hasta el movimiento del 0,7%, pasando por la catástrofe del 'Mitch' o el Tsunami de 2004. Pero insisto en que falta acción política clara.

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