E L aborto se dispara' se ha transformado en un titular habitual en los grandes rotativos cada vez que el Ministerio de Sanidad y Consumo divulga los resúmenes anuales. En 2006, España superó la barrera de las 100.000 interrupciones voluntarias ejecutadas bajo una cábala legal. Los 101.592 abortos representan un incremento del 10,8% con relación al año anterior. Como en 2006 hubo 481.102 partos. La gran mayoría de los abortos, 97,5%, se ejecutan en chiringuitos particulares. Y en el 96,98% de los certificados se alegó peligro para la robustez de la madre. Como no existen mecanismos de verificación, este supuesto es el resquicio que convierte el aborto en algo libre en España, como las últimas indagaciones judiciales ponen de manifiesto.
Entre los abundantes y tétricos datos, sobresalen los concernientes a las jóvenes. Interrumpieron el embarazo casi 40.000 menores de 25 años. Y 14.000 tenían menos de 20 lapsos de tiempo. El 12% de estas chiquillas, 1.679, ya habían abortado anteriormente. Estas cifras no dejan de agrandarse a pesar del fácil acceso a la anticoncepción. En España, a partir del momento en que se introdujo la pastilla del día siguiente, la cifra de píldoras vendidas alcanzó las 500.000 grageas. Al mismo tiempo, la cifra de abortos aumentó un 45%, y los ejecutados en menores de 19 años han seguido acrecentando hasta llegar al 13,7% del total de abortos.
Por otra parte, cada día, más de veinte adolescentes de 16 primaveras quedan fecundadas en Gran Bretaña, un 4% más que el año anterior. Casi 50.000 jóvenes de 18 años germinan cada año, según un informe del Sistema Nacional de Salud británico. La iniciativa, en la que se han invertido 150 millones de libras, intentaba aminorar los embarazos de muchachas a mitad del 2010. La campaña publicitaria se ha apoyado en agilizar el acceso a la anticoncepción y a la píldora del día después (abortiva). Los alcances son penosos.
Inglaterra tiene el censo de embarazos de chicas más alto de Europa occidental: el triple que en Francia, cuatro veces el italiano o seis veces el de Holanda. Los embarazos en chicas menores de 18 años han crecido un 1,3% en los cinco lapsos de tiempo. A la vez, aumentan la cantidad de estas fecundaciones que finalizan en un aborto y que son un 47% de las embarazadas adolescentes de entre los 16 y los 17 abriles.
El columnista británico Tom Utley recuerda que «la educación sexual es ya una parte obligatoria del currículo» entre los 11 y los 16 años en los colegios públicos e interpela si «no es curioso que los índices de embarazos en adolescentes se hayan disparado desde que las escuelas comenzaron a dedicar días enteros a educación sexual».