El cruce de La Arquera, en la N-634, quedó cerrado al tráfico ayer a las ocho de la mañana, y pocas horas después decenas de vehículos seguían accediendo al mismo desde Llanes a pesar de las señales de advertencia, saltándose la señal de prohibido el paso y las vallas de contención colocadas por los operarios. Para hacerlo, invadían el carril contrario, el único que quedó abierto al tráfico, generando importantes sustos a los conductores que entraban en Llanes desde Santander. La situación se repitió a lo largo de todo el día, y más cuando la pequeña señal de prohibido el paso quedó volcada y tendida en el suelo.
En la rotonda de El Rinconín, un kilómetro antes de llegar al cruce desde Llanes, un enorme cartel indicaba el «desvío a Santander» que debían seguir los vehículos, aunque no mencionaba que estuviera cerrada la salida a Oviedo. Y además, esta señal no era visible para los que llegaban a dicha rotonda desde la variante llanisca o desde la playa de Toró, sólo para los que salían de la capital, lo que incrementó aún más la confusión.
Otro polémico cartel de prohibido el paso «excepto residentes» era la principal advertencia antes de afrontar el último tramo hasta el cruce. Polémica porque en la zona, además de un almacén para mayoristas, varios talleres y la estación de bomberos, se concentran más de cuatrocientas plazas residenciales en varios hoteles y casas de aldea. Sus dueños reclaman una señalización más clara e indicaciones de que la zona está abierta al tráfico a pesar de que no se pueda salir al cruce. «La señal tiene que cambiarse, porque esto no es una urbanización privada. Es toda una calle de Llanes donde hay muchos negocios y esta situación es perjudicial para todos», denunciaban varios empresarios.
Los propietarios del Hotel Arcea las Brisas, el Arcea La Arquera, el Alonso y el hotel La Mansión, así como el albergue y alguna casa rural se quejaban ayer de la situación creada con el cierre, y pedían soluciones urgentes para afrontar el verano. Todos comprenden la necesidad de sacar adelante el tramo Unquera-Llanes en ese punto, pero piden «más información y señales claras». Algunos se quejaban también de que nadie les había avisado, y de que sus clientes no podían llegar a los establecimientos donde tienen la reserva concertada.
En el otro ala de la región hubo problemas en la A-8, en la localidad de Muros, donde había unos tres kilómetros de circulación lenta hacia Galicia por el efecto embudo al final del tramo de autovía.