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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Cultura

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'GigantXXL', un enorme molino de aspas de 60 metros de altura, el mayor atractivo del parque de atracciones de la Semana Negra

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Adrenalina por un tubo en el Arbeyal
Girar y girar. Es la base de la mayoría de las atracciones. / BILBAO
«No me subiría ni loca», así de tajante se mostraba Lara Martínez al ver 'GigantXXL', la principal atracción del ferial de la 'Semana Negra', ubicado en la playa del Arbeyal y casi convertido en un auténtico parque temático. Otros visitantes, más lanzados, hacían cola para pagar los cinco euros que cuesta subirse a este artilugio mecánico de 60 metros de altura que pone el corazón a más de 100 por hora.
La gente se agolpaba para ver a este gigante que, como su propio nombre indica, tiene dimensiones que pueden provocar tortícolis, pero que es inevitable dejar de mirar. La gente, desde abajo, se pregunta qué se sentirá ahí arriba y los que están en el cielo consiguen ver, a duras penas, pequeños puntos mientras que en el estómago notan una extraña sensación mezcla del placer y el miedo.
El 'GigantXXL' da vueltas como las aspas de un molino, aunque su velocidad difiere mucho. Los que bajan de ella sonríen por la hazaña y la vivencia. Tal es la emoción, que algunos optan por quitarse los zapatos antes de montar, por si las moscas.
Para subir, no hace falta cumplir con el requisito de la edad. Sólo es necesario «medir más de 1,40 metros. Si con ocho años lo mide, pasa», apunta Paco, responsable de la atracción. El público se sorprende de la valentía de los que montan. Lara sigue sin salir de su asombro. «Va demasiado rápido para mí». Y, en cambio, sus amigos se deciden y acaban en la taquilla buscando un subidón de adrenalina.
Son de los pocos que este año se animan a rascarse un poco el bolsillo en varias atracciones. «La verdad es que estos primeros días están siendo tranquilos y creo que sí vamos a notar la crisis un poco», explica Paco.
De la misma opinión es la mayoría de los responsables de las atracciones que este año se han instalado en la 'Semana Negra'. Clásicos como los castillos hinchables para niños también están notando la época de recesión. «Lo de la crisis es matemático, afecta a todo el mundo», considera Jonathan, uno de los empleados. Sin embargo, a unos metros, numerosos padres se amontonan para ver a sus pequeños saltar y trepar mientras se lo pasan en grande.
Otra atracción tradicional de las barracas es el túnel del terror. Mónica Carrión está al mando de 'El templo del mal', un castillo con muertos vivientes preparado para causar pavor y que en la puerta advierte de que, para no ser tocado, no hay que tocar primero. Los niños suelen ser los más tentados en este tipo de barraca. «Quizá es porque no saben exactamente lo que es el miedo». No pueden entrar menores de ocho años y, en la cola, se ven cuadrillas de todas las edades que han pagado 3,50 euros por un poco de terror. «Este año ha empezado bastante flojito -lamenta- y, además, estamos bastante más lejos de lo que la gente está acostumbrada».
Y es que, en esta ocasión, el cambio de ubicación está siendo motivo de polémica. Muchos de los feriantes consideran que la nueva localización les afectará a la hora del recuento de beneficios. «El sitio del año pasado era mucho mejor. Este año, vendrá menos gente», se queja Celso Fernández desde su puesto en los coches de choque, a tres euros por viaje. No es la primera vez que coloca su atracción en la Semana, «hace ya 20 años», y por eso sabe de lo que habla. Otro compañero suyo se resigna con el recinto elegido y con el reducido espacio destinado a sus barracas: «Es lo que hay. Nos tenemos que conformar con lo que nos dan». Todos desean que lo que se dice de un futuro emplazamiento fijo». «Ojalá, ojalá», repite Jonathan.
Aunque todos desconocen la verdadera razón de la disminución de afluencia, otras atracciones míticas como el 'Saltamontes', los caballitos y el tren de la bruja no pierden adeptos año tras año. Y es que, al fin y al cabo, los más pequeños no entienden de lejanías ni de crisis. En cambio, hay cosas que no cambian. La tradicional noria no falla en cada 'Semana Negra'. Si al viajero le toca la suerte -buena o mala, según la persona- de parar en su punto más elevado, tendrá la oportunidad de observar la bahía gijonesa en todo su esplendor. Y, tan sólo, por 3,50 euros.
«Molan mucho»
Los verdaderos protagonistas de las atracciones son los visitantes, que, al igual que los responsables de las atracciones, consideran la playa del Arbeyal como un punto lejano para la explanada de las barracas, pero también saben aprovecharlo. «Al menos, se puede disfrutar del tiempo dando un paseo hasta aquí», manifiesta Ángel Peña, que lleva de la mano a sus dos hijos, de 7 y 4 años.
«Todos los años ponen lo mismo. A ver si el año que viene varían un poco», pide Sandra Esteban, de 15 años, que acaba de bajar de 'La cárcel' con una sonrisa de oreja a oreja. Los más pequeños también tienen una opinión sobre las atracciones de este año. «Molan mucho. Me he montado ya dos veces en la noria de niños», decía con orgullo Marta a sus seis años. Los hijos de Toni López calificaban de sobresaliente las atracciones, aunque él se quejaba de «los baños públicos» por su falta de limpieza y aseguraba que lo que le preocupa a todo padre «es la seguridad» que en muchos sitios no está comprobada. Para suerte de los responsables, él planea gastarse lo mismo que otros años a pesar del incremento de los precios. Un lujo tanto para sus retoños como para los que viven de inyectar adrenalina cada año.

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