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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Ciclismo

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El murciano se impone en una escapada mientras su compañero de equipo Pereiro abandona la ronda francesa

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Luis León Sánchez se abre camino
Luis León Sánchez muestra su alegría tras imponerse al francés Sandy Casar en el final de etapa. / EFE
Había tristeza, cierta melancolía en el Caisse d'Epargne, desde que comenzó el Tour. Estaban en la carrera, pero les faltaba algo. Los equipos de Eusebio Unzue siempre han tenido una configuración definida: un líder para el que trabajar rodeado por buenos ciclistas. Es un axioma más viejo que el propio equipo.
Tenían buenos ciclistas. Les faltaba el hombre faro, Alejandro Valverde, al que han dejado sin correr el Tour entre políticos y fariseos.
Le quedaban a Unzue Óscar Pereiro y Luis León Sánchez. El ganador del Tour de 2006 se iba a casa ayer después de coronar el puerto de Envalira con tres minutos perdidos. «Me ha dicho que no estuvo donde quería estar en Andorra. Al subir Envalira mal, me ha dicho que se bajaba. Que no se encontraba en la carrera». También le dijo Pereiro que no se preocupase: «Luis León va a ganar».
Y el murciano Luis León ganó, lo que ya ha dejado de ser novedad. El vencedor en Aurillac hace un año, con final de etapa parecido, es uno de esos ciclistas cuya maduración se está cociendo a fuego lento.
Comenzó a edificar su obra mucho después de pasar Envalira, cuando quedaban 90 kilómetros para la llegada. La escapada tenía cuajo, con corredores serios, motores diesel, cilindrada grande: Mikel Astarloza, Ignatiev, Hushovd, Cancellara, Flecha, Hincapie, Sandy Casar y Vladimir Efimkin.
Cuando las fugas cogen forma sólo queda rodar, esperar eliminaciones. Y es lo que pasó. Finalmente se la jugarían Vladimir Efimkin, Luis León Sánchez, Sandy Casar y Mikel Astarloza, que trabajó a destajo e intentó agarrarse a la única tabla de salvación que tenía: atacar para irse en solitario.
Hablaron Astarloza y Luis León: «Cuando teníamos una diferencia apreciable, nos pusimos de acuerdo. Yo iba a por el amarillo y él a por la etapa. Cuando quedaban cinco kilómetros y ya no tenía posibilidad de ponerme de líder, le dije que iba a luchar por la etapa». La ganó. Forjado en la pista, que dominaba con la misma maestría que la carretera, mientras que Luis León vencía y le dedicaba el triunfo a su hermano (fallecido por un accidente de quad hace ya unos años), Alberto Contador y el Astana se dejaban llevar en el grupo principal.
Los dos corredores que crecieron juntos deportivamente junto a Manuel Saiz van floreciendo, de forma muy distinta pero mostrando retazos de la clase que atesoran, aunque quien les mimó y cuidó está, por desgracia, fuera de este mundo.
Contador, sin liderato
Contador se quedó sin maillot amarillo, en una de esas etapas en las que un inicio trepidante parecía mandar signos de inquietud. Cadel Evans formó parte de un esbozo de fuga en la que estaban Cancellara, Hushovd, Flecha, Hincapie, Zabriskie, Efimkin, Kern y Casar. Todos ellos sabían que con Evans a su lado tenían una condena encima. Llegaron a tener un minuto de ventaja. Todo quedó en una ilusión.
Thor Hushovd se vestiría de verde. Mark Cavendish llegó con Tom Boonen, entre otros, a 23:02. Koldo Fernández de Larrea llegó fuera de control. Se reorganizarían hasta encontrar un grupo que no despertase ninguna inquietud. Lo lograron, y más tarde se metieron en ese carrusel que deja tirados ciclistas sin piedad en la carretera.
Andy Schleck puso algo de ritmo entre los elegidos. No hubo ataques sólidos. Allí estaban Contador, Armstrong, Klöden, Leipheimer y una vez pasado el puerto de Agnés, Haimar Zubeldia. No era el día de comprobar estados de formas. Y así seguimos, pendientes de llegar al Aspin y al Tourmalet, en unos Pirineos majestuosos.

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