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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Nacional

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La Ertzaintza busca desde la noche del viernes a un individuo acusado de haber encadenado a la cama a su hija de 16 años y de haberle propinado frecuentes palizas en el domicilio familiar de Bilbao. Según informaron fuentes del Departamento de Interior, la madre fue detenida poco después de que la menor hubiera denunciado a sus progenitores a través del móvil. La mujer, de 42 años, pasó ayer a disposición judicial, tras haber prestado declaración en comisaría, pero, al cierre de esta edición, el padre todavía se encontraba en paradero desconocido.
Los hechos se produjeron sobre las ocho de la noche, cuando en la centralita de la Policía autónoma se recibió la llamada telefónica de una joven que aseguraba haber sido encerrada en casa por sus progenitores durante todo el día. Según ha podido saber este periódico, la adolescente explicó que le habían puesto una larga cadena en un tobillo, sujeta con un candado, y que habían atado el otro extremo a una cama de estructura metálica mediante el mismo procedimiento.
Cuando los agentes se presentaron en la vivienda, la propia menor pudo franquearles la entrada porque la cadena que le habían puesto le dejaba un margen de unos ocho metros para moverse por la vivienda. Sin embargo, a los ertzainas no les resultó fácil liberar a la chica, ya que tuvieron que emplear una cizalla para romper los eslabones alrededor del tobillo.
Marcas en el cuerpo
Una vez quedó libre, explicó que ésa era la forma en que la habían castigado por algún hecho que no ha trascendido. Después de inmovilizarla, los padres se marcharon y la dejaron sola. Los policías comprobaron que la chica tenía marcas por todo el cuerpo, producidas presuntamente por los golpes que le habían infligido en casa.
Según explicó la Ertzaintza, la menor confesó que no era la primera vez que la sujetaban por los pies y que la abandonaban durante horas. Su padre ya había hecho lo mismo, al menos, en otra ocasión y, además, la sometía a malos tratos con frecuencia.
Los ertzainas trasladaron a la joven a un centro sanitario de la capital vizcaína para que fuera asistida de las magulladuras. Fue entonces cuando la madre apareció en el servicio de Urgencias para interesarse por el estado de su hija.
La mujer fue arrestada en el mismo hospital por un presunto delito de violencia doméstica. Entre tanto, la hija fue dada de alta en el hospital el mismo viernes tras ser reconocida por los médicos. La Ertzaintza no confirmó si la menor ha sido enviada a un centro de acogida o es atendida por familiares.

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