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AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Oriente

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Los vecinos de Ribadesella alaban el resultado de las obras en la calle Comercio, pero critican que los aparcamientos para los coches no tienen la dimensión suficiente

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«Guapa está, pero útil poco»
Algunos vehículos aparcados en la céntrica calle recién remodelada. / S. S. M.
La calle «está preciosa», pero «veremos si resulta útil a largo plazo, porque ni tan siquiera sabemos cuál será el resultado final». Es la opinión más general de los vecinos y empresarios de la calle Comercio de Ribadesella. La vía, recién arreglada, entró en funcionamiento el pasado miércoles y a los riosellanos no parece agradarles del todo la idea del proyecto para una de las vías más céntricas y con más tránsito de la villa marinera.
«Es cierto que la calle era oscura y la reforma le ha dado luminosidad, está muy guapa, pero el problema es el de siempre: los aparcamientos». Lo comenta Juan Díaz, un comerciante que considera necesaria la obra realizada, pero que lamenta que «los coches no van a caber». «Yo tengo una furgoneta de cinco metros, ¿dónde se supone que tengo que aparcarla? Porque aquí no me entra», dice mirando los metros que hay desde un pequeño bordillo hasta la parte gris de la calzada, el lugar donde hay sitio para aparcar 65 vehículos en batería con una inclinación de 45 grados. Juan tiene una tienda de ordenadores y, advierte: «Yo no me puedo permitir aparcar demasiado lejos del negocio» con lo que al empresario tal vez se le avecine un problema.
O no, «porque ¿alguien sabe cómo va a acabar esta calle?¿Será peatonal?¿Circularán siempre coches?», son las preguntas que se hace Clemen Fernández. «Llevamos mucho tiempo con estos cambios y nadie tiene claro como será el resultado final», asegura, «lo que está claro es que si queda como está -con aceras a ambos lados, calzada para circular vehículos, y un trozo para aparcar- esto será un caos absoluto tanto en la entrada, en el tránsito y en la salida», augura.
Peatonalizarla
A Clemen, como al resto de vecinos, le gusta cómo ha quedado el empedrado y le parece que la obra fue oportuna «pero para estar así, valía más que la peatonalizaran». A su juicio, «esto será un problema para empresarios, repartidores, riosellanos y turistas» porque el problema, y vuelve a coincidir con sus conciudadanos, «es el aparcamiento que, en lugar de facilitárnoslo nos lo dificultan», lamenta. «Ha crecido el pueblo, el turismo, el número de vecinos y ahora nos disminuyen las plazas, no hay quien entienda nada», protesta.
En la misma línea que Clemen, Úrsula González asegura que el final de este tipo de vías «es la peatonalización única, sin ni tan siquiera dejar pasar a los coches y, mucho menos, aparcamientos». Úrsula cree que ese será «el resultado último», pero que vendrá «tiempo después». Justo cuando, dice, «en el Ayuntamiento se den cuenta de que los espacios que han dejado para aceras, circulación y aparcamientos son incompatibles y demasiado pequeños».
Y eso por no hablar de los bordillos, «en los que han tropezado unos cuantos hasta caerse», apuntan las vecinas Juana María Prieto y Covi.
«Aquí desde el principio hicieron las cosas mal, para medir -dice Covi- no lo hacían con metros, sino con coches». «Si una persona como yo, una vecina cualquiera, se está dando cuenta mientras la obra avanza que las medidas que dejan no serán suficientes para aparcar el coche, ¿quién es el responsable de las obras que no se ha dado cuenta que aquí no cabe más que un coche de dimensiones muy pequeñas?», apunta Juana María, de la Mercería Géminis.
Porque, añade Covi, «yo tengo un Renault Scenic, que no es demasiado grande, y te aseguro que si lo aparco y luego tengo coches al lado, no podría sacarlo porque me daría contra los pivotes» -que están al otro lado de la vía, a escasos dos metros del aparcamiento- «y, además, cuando otro coche se ponga a atravesar la calle es probable que me lleve por delante la parte trasera del coche o, que se quede parado y se arme el atasco», prevé.
Mejor antes
Para Queña Berbes la calle «estaba mejor antes», aunque reconoce que «necesitaba un arreglo». Sin embargo, «la circulación y las plazas de aparcamiento deberían haber quedado como estaban porque ahora, y si no el tiempo, esto será un auténtico caos para peatones y conductores», augura. Como el resto, considera que estas obras han incrementado el problema del aparcamiento «y con el tiempo tendrán que pensar en darnos una solución».
Porque si no, apunta Delfina Rodríguez, «la gente va a tener muchísimo sitio para pasear, sí, pero no tendrá dónde aparcar su vehículo». Esta peluquera cree, como el resto, que «los coches aquí no caben» y, además, «aunque no han pintado ni rayas para aparcarlos se ve claramente que el coche tiene que ser excesivamente pequeño para que la parte trasera no quede en la vía de circulación», analiza. «La calle está guapa, sí, pero útil poco, ¿eh?», se queja.

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