Es tradición que el segundo sábado de julio las calles de Nava se conviertan en el lugar de concentración de miles de personas, vaso en mano, dispuestas a degustar el oro líquido, esa «bebida excepcional» que hace del Festival de la Sidra, que este año cumple su trigésimo segunda edición, una de las citas imprescindibles en el calendario festivo de la región.
Y el de ayer no podía ser de otra manera. El buen tiempo animó a navetos y foráneos a colmar la plaza de Manuel Uría, el epicentro de la fiesta, con botellas y cajas de sidra desde primeras horas de la tarde. Un ejemplo son Juan Luis Carús, Verónica Prieto, Miguel Peón, Ana Alonso y Marcos Suárez, cinco amigos maliayos que llevan acudiendo dos años seguidos y con intención de repetir. Y es que el programa organizado por el Ayuntamiento naveto no deja ni un momento de respiro a todos los que se acerquen estos días a la villa sidrera.
Por la mañana se celebró la final del concurso a la mejor sidra natural de Asturias y de Nava y sidra La Nozala, de Gijón, se erigió como la mejor sidra de la región. El segundo premio fue para sidra Foncueva, de Sariego, y el tercero para sidra Trabanco, de Gijón. Un año más, la naveta sidra Roza fue galardonada como la mejor sidra del concejo. La tarde prosiguió con varias degustaciones gratuitas de tortos y sidra y alrededor de las ocho comenzaron los actos oficiales en los que Isabel Torrente, doctora en Historia por la Universidad de Oviedo, ofreció el pregón, basado en el monasterio de San Bartolomé, objeto de su tesis doctoral.
No faltaron a la cita el consejero de Medio Rural y Pesca, Aurelio Martín, ni la directora general de Turismo, Elisa Llaneza; además de los representantes de varios ayuntamientos asturianos. Y para demostrar que el Festival de Nava traspasa fronteras, el municipio de Umbrete, en Sevilla, también contó con representación.
Y es que si la sidra une, el Festival estrecha vínculos. Paula Alperi celebraba ayer el quinto aniversario con su pareja. «Hace cinco años vine con unas amigas y no teníamos sacacorchos. Se lo pedimos al grupo de chicos que estaba a nuestro lado y desde entonces, Pedro y yo somos inseparables», comentaba orgullosa.
Tras el pregón, el chupinazo dio el pistoletazo de salida a la concurrida Ruta de la Sidra, donde 5.000 litros de sidra corrieron por las calles navetas. Para hoy, el festival reserva el concurso de escanciadores, que se celebrará a las doce del mediodía y posteriormente, tendrá lugar una subasta mediante oferta de un lote de 150 cajas de la sidra ganadora.