El último 'cartucho' que le queda a la plantilla de Albo son las negociaciones que el Principado mantiene con la conservera para que la factoría continúe en Candás o, al menos, en la región y pueda evitar, así, el traslado de la producción a Vigo.
«Mantendremos las movilizaciones y las negociaciones a la espera de que las gestiones que está realizando el Principado logren que la empresa no se traslade a Galicia», manifestó José Antonio Iglesias, responsable de la Federación Agroalimentaria de Comisiones Obreras, tras la reunión de los trabajadores, que se reunieron, ayer por la tarde, en asamblea.
Iglesias señaló que tienen constancia de que ya han existido contactos entre los representantes de las consejerías de Medio Rural y de Industria con la dirección de la planta candasina. De hecho, los sindicatos se pondrán en contacto hoy con el Principado para ver cuál ha sido el resultado de esas reuniones, aunque advierte de que «con quien hay que hablar es con la dirección de la conservera en Vigo».
Un cambio de decisión
El Gobierno regional ofreció la semana pasada a la empresa subvenciones para modernizar la compañía y que consisten, básicamente, en la compra de maquinaria y material y en la incorporación de nuevas tecnologías.
En la misma línea que Iglesias se expresó Marisa Gómez, representante de UGT: «Esperaremos estos pocos días que quedan hasta el 16, fecha en la que acaba el plazo de negociación, para ver si se produce algún cambio en la decisión de la empresa como consecuencia de sus negociaciones con el Principado».
Los representantes sindicales se reunieron ayer en asamblea con la plantilla de la conservera para explicarles de primera mano cómo se están desarrollando las negociaciones, los posibles traslados y las garantías de trabajo.
«Sólo hay trabajo asegurado para los empleados fijos. Para los fijos-discontinuos, que son la mayoría, no hay seguridad de empleo continuado», recordó el responsable de la Federación Agroalimentaria de CC OO. De todas maneras, Iglesias indicó que, por el momento, y dadas las condiciones que les ofrece Albo a los trabajadores (a 45 eventuales les garantiza el trabajo durante 6 meses al año), «no hay mucha gente con intención de marcharse a la planta de Vigo. Necesitan unas mejores garantías y ayudas para decidirse».
Iglesias recordó que la marcha a Vigo implicaría otra hipoteca o alquiler, y que gran parte de los empleados son mujeres, con el riesgo que puede suponer para «la descomposición del tejido familiar». El representante de CC OO también reafirmó que las indemnizaciones ofrecidas por la conservera a aquellos que opten por no trasladarse a Vigo (20 días de sueldo por año trabajado), «siguen siendo insuficientes».
Las movilizaciones continuarán como hasta ahora: todas las tardes, a las 17 horas.