«Siento ser la persona que os transmita que Bomberos de Asturias, como responsable de la seguridad, no va a permitir que se realice hoy la prueba». Con estas palabras y un enorme nudo en la garganta, Eduardo Navarro, el máximo responsable del operativo de vigilancia del Descenso del Sella para discapacitados físicos, dio la mala noticia a los cientos de palistas que ayer esperaban a la vera del río, en Cangas de Onís.
Es un duro golpe para la organización, ya que todos los años vienen deportistas de todos los rincones de España y por eso Navarro no pudo ocultar la emoción y tuvo que tomar aire para dar las explicaciones pertinentes: «No sólo somos nosotros, algunas empresas de turismo activo han dejado de bajar clientes. Hay árboles caídos, uno de ellos exactamente en el mismo lugar donde en marzo hubo un accidente mortal, y el río baja con tanta fuerza que está invadiendo los márgenes y hay bastantes ramas», explicó a los presentes. A ellos alabó el esfuerzo que hacen año a año, asegurando que Bomberos de Asturias está «comprometido» con este descenso. Paró un momento, y una lluvia de aplausos recorrió la finca de la Escuela de Piragüismo. «Esperamos veros el año que viene», concluyó.
Así se ponía el punto y final a un sueño que no pudo ser. La competición debía empezar hacia las diez de la mañana y no fue hasta las once cuando se empezó a rumorear que el río representaba un peligro para los 127 participantes. Efectivos de Protección Civil aseguraban que en algunas zonas del recorrido «no se hace pie debido al caudal» y que eso podía dar al traste con la prueba.
En un primer momento se anunció, a través de megafonía, la posibilidad de realizar únicamente el segundo tramo del descenso. Se trata de la prueba cronometrada que parte desde Llordón y llega hasta la ribera de Llovio. Una hora tuvo que pasar para que, hacia las doce del mediodía, Navarro y su equipo desistieran de llevarlo a cabo: «Baja con condiciones muy malas y Bomberos de Asturias no puede garantizar la seguridad de los participantes. Es una decisión muy dura», concluía ante los medios de comunicación.
A remar y divertirse
Entre los decepcionados, se encontraba el deportista Asier Domínguez, jugador habitual de baloncesto en silla de ruedas, que ya había quedado segundo y tercero en dos de las ediciones. «Esta vez venía a ganar con Mikel», explicaba ayer entre risas. «Después de haber hecho los kilómetros desde Vitoria, no tocar el río te deja con la miel en los labios», aseguraba. Y claro, entendían los argumentos pero «nos quedamos con el malestar porque venimos a remar y a divertirnos».