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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Oriente

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La terminal de autobuses de Ribadesella está cerrada al público sin razón aparente tras ser reformada en 2006

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Una estación fantasma
El invierno se acerca a Ribadesella y la estación de autobuses de la capital del concejo está cerrada a cal y canto. / NEL ACEBAL
La estación de autobuses de Ribadesella vuelve a estar cerrada. Tres años después de su última rehabilitación, la terminal riosellana vuelve a parecer una estación fantasma, totalmente abandonada. Sus puertas están selladas a cal y canto y los usuarios del transporte regular de viajeros en autobús se ven obligados a esperar la hora del embarque a la intemperie, en los andenes exteriores bajo las marquesinas de la parada.
Salvo que alguien lo remedie, ahora que llega el crudo invierno, deberán hacerlo también sometidos a las inclemencias meteorológicas. Por suerte, en esta ocasión el servicio de paquetería se ha desviado a un establecimiento próximo a la parada, al bar La Cabaña, en plena travesía riosellana, al borde de la carretera N-632. Para el que desconozca este último detalle, en la puerta de entrada cuelga un cartel con un número de información al usuario en el que tampoco le aclaran el lugar donde recoger los envíos, aunque después de mucho preguntar le remitirán al teléfono exacto donde le aclaran ese concepto. Mas fácil resultaría colocar un cartel en el que se especifique con claridad el lugar exacto donde se entregan los paquetes.
Bajo este clima de abandono y dejadez este año se cumple el quince aniversario de su inauguración. La estación de autobuses de Ribadesella abrió sus puertas tras la antigua fábrica de Albo en 1994. Abandonaba así el centro de la villa, donde causaba más de un problema en la circulación y se trasladaba a pide de carretera nacional, en la avenida de Palacio Valdés. Once años después, el 30 de diciembre de 2005, la empresa que corre con su gestión decidía cerrarla por motivos de salubridad e inseguridad. Las filtraciones de agua y las humedades habían deteriorado toda la estructura provocando el desplome del doble techo en alguno de sus tramos. Las goteras dieron paso a la lluvia y los charcos de agua se almacenaban en su interior. La imagen era tercermundista. Aquel lamentable estado de conservación y la ausencia de un servicio de mantenimiento hicieron inviable su continuidad. En aquella ocasión, ALSA suspendió también el servicio de paquetería. Los envíos que tenían Ribadesella como destino se desviaban a la estación de Llanes.
A partir de ese momento, el Ayuntamiento de Ribadesella inició un largo período de conversaciones y negociaciones con el Principado y la empresa suministradora del servicio para reparar los desperfectos y reabrir la terminal. Fue la Dirección General de Transportes de la Consejería de Infraestructuras la que al final asumió el coste de la rehabilitación.
Se invirtieron 30.000 euros para cambiar todos los canalones y bajantes tanto dentro como fuera del edificio. También se sustituyó el falso techo del interior, se eliminaron todas las goteras y se saneó el conjunto de la cubierta. La estación abría de nuevo sus puertas en el último trimestre de 2006 después de permanecer nueve meses cerrada.
Por aquel entonces, no se ejecutó una obra de mayor envergadura porque las perspectivas municipales de futuro pasan por crear una nueva estación. En esta ocasión no han transcendido los motivos de su cierre, pero todo parece indicar que las razones son totalmente diferentes. A simple vista y a falta de una limpieza general, la estructura del edificio presenta un buen aspecto. Ni el Ayuntamiento de Ribadesella ni la empresa de autobuses han explicado todavía el porqué de su nueva clausura.

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