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RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Oriente

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Unas setenta personas se reúnen en el Gran Hotel Sella para recordar su paso por la Escuela Unitaria de Torre, en Ribadesella Antiguos alumnos rememoran la figura de la maestra Gudelia Covián

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Recuerdos de Torre y Barreu
Los alumnos de la Escuela Unitaria de Torre, con su profesora Gudelia Covián en el centro. :: REP. NEL ACEBAL
Por cuarto año consecutivo, los antiguos alumnos de la Escuela Unitaria de Torre volvían a reunirse en Ribadesella para evocar viejos tiempos y recordar la figura de la maestra que durante tantos años ejerció su profesión en este pequeño valle situado a los pies del monumento natural de Entrepeñes y la Cuesta Montoto. Una profesora procedente de Gobiendes, Colunga, llamada Gudelia Covián Fernández, que llegó a Torre en la década de los cuarenta para no pasar desapercibida. Sus alumnos la recuerdan como una educadora tierna y maternal, pero recta a la vez. Era la época en la que la letra con sangre entra y Gudelia era una maestra de claras convicciones políticas próximas al movimiento que intentó infundir entre sus alumnos. De hecho, un día a la semana se cantaba el 'Cara al Sol' y el himno nacional con letra de José María Pemán.
Aquel programa educativo extendido por todas las escuelas rurales distribuía las materias según el día de la semana. Así, si el lunes tocaba aritmética, el martes se dedicaba a la geografía y el miércoles a la lectura y escritura. Eran tiempos en los que también se impartían clases de higiene personal y por supuesto tampoco faltaba la formación del espíritu nacional. La de Torre era una escuela unitaria mixta a la que acudían alumnos de Torre, Barreu y caseríos de los alrededores. Una escuela en la que niños y niñas compartían una misma aula, aunque los niños se sentaban a la derecha y las niñas a la izquierda. Incluso se impartían asignaturas que tenían en cuenta la diferencia de sexo.
De estas historias se conversó en el último encuentro de viejos alumnos celebrado en el Gran Hotel del Sella. Todos recordaban las frías mañanas de invierno en una escuela cuya única fuente de calor procedía de una vieja estufa de hierro fundido que en lugar de calentar la estancia la 'afumaba'. También recuerdan con nostalgia y alegría las visitas a bordo de un Seat 600 de don Benjamín, novio de la maestra. Solía acercarse a Torre los jueves por la tarde y su llegada ponía punto final a la clase. Gudelia vivía en la misma escuela y con ella solía pasar largas temporadas su sobrino Jesús Covián, que el pasado año también participó del encuentro.
Éste comenzó hace cuatro años como una simple reunión de cuatro amigos, pero las noticias del evento se extendieron por el lugar y pronto sirvió para reunir a un nutrido grupo de antiguos alumnos. Este año acudieron alrededor de setenta. Incluso se colocaron carteles por el concejo, en los que se hacía alusión a la cita y se exhibía la vieja fotografía que acompaña estas palabras en la que Gudelia aparece rodeada de sus alumnos. En su escuela estudiaban niños y niñas de 5 a 14 años, así que todos los días se veía obligada a preparar el trabajo educativo de cada curso en función de su edad. Su mérito tenía ser maestro rural en aquellos tiempos.
Esa antigua escuela construida durante la segunda República sirvió de acuartelamiento militar durante la contienda civil. En la actualidad se encuentra en perfecto estado de conservación. La vivienda está alquilada a una familia y el resto del edificio mantiene un uso vecinal y municipal. Cada cierto tiempo cumple las funciones de colegio electoral. Algunas voces piden su reconversión en un centro cultural. Hay quien la ve como el lugar ideal para crear un museo dedicado a la minería de la fluorita ya que es en Torre donde hoy en día se encuentra el único lavadero de fluorita de Asturias y de España.

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