La ampliación del Polígono Industrial de Guadamía con una segunda fase ha dejado al descubierto la forma poco ortodoxa con la que se ha desarrollado la primera. Cinco años después de su inauguración (diciembre de 2004), aún pueden verse naves completamente vacías en las que no se desarrolla ningún tipo de uso industrial. En concreto, más de media docena de grandes y acristalados locales industriales que nunca han tenido actividad ni tienen trazas de tenerla. Es más, la urbanización de la segunda fase, obra iniciada este martes, podría traer consigo la desindustrialización de más naves en la primera fase. Aquellos empresarios que actualmente trabajan en alquiler están esperando la llegada de las 36 nuevas parcelas para convertirse en propietarios y concentrar en un mismo lugar toda su actividad.
Hasta la fecha, los empresarios que han mostrado mayor interés por esa segunda fase son los mismos que ya están implantados en Guadamía. Uno de los ejemplos es el de la joven empresa local dedicada a construcciones metálicas de todo tipo, Inoxidables Lual y sus dos filiales, Ventanas Guadamía y Puertas y Automatismos Guadamía.
El deseo de estas industrias en clara expansión pasa por crecer, pero en la segunda fase. Falta por saber lo que ocurrirá con las naves que actualmente tienen alquiladas en la primera.
Otro ejemplo es el de Victoriano Gómez, propietario del único restaurante-cafetería establecido en el área industrial. En este caso se trata de un propietario de una parcela de dos mil metros construida que no descarta ampliar su actual negocio hacia la nave que ahora tiene desocupada. Sin embargo, su primer objetivo es el de comprar una tercera parcela en la segunda fase para montar una empresa dedicada a la distribución de embutidos ibéricos. «Quiero crear una nave y montar una instalación para el loncheado y envasado de los embutidos para los que soy representante en Asturias», explicó el empresario. Su iniciativa podría generar varios empleos directos y crear un grupo de comerciales.
Este empresario también intentó en su momento abrir una pequeña estación de servicio junto a su restaurante, pero las trabas iniciales y la posterior apertura del área de Colunga desaconsejaron esa iniciativa. Sin embargo, se mostró optimista de cara al futuro gracias a la ampliación del polígono, «porque vamos a empezar el año con trabajo y con nuevas perspectivas», dijo. Además, también confirmó que son muchas las personas que llaman o se pasan por su negocio interesándose por las naves que están vacías. «El problema es que prefieren comprar en lugar de alquilar, para de esa manera ir creando su empresa poco a poco y sin prisa alguna», explicó. Gómez también lamentó que cinco años después de la apertura de Guadamía aún no hayan sido capaces de crear una asociación que vele por los intereses de todos los empresarios. De hecho, después de una sucesión de robos, un establecimiento dedicado a la venta de productos alimenticios al por menor se vio obligado a echar el cierre.
El caso es que pocos días después de que se haya puesto la primera piedra de la ampliación del polígono, parece que Guadamía avanza, pero a medio gas.