Finalmente, deprisa y corriendo, como siempre, el problema se nos traslada a los ciudadanos, un problema derivado de no haber acometido en su momento los procesos necesarios con vistas a desarrollar la gestión doméstica y la propia logística del reciclaje. Lo grave es que con el problema se nos pretende imponer la solución, pues, tras las órdenes de Javier Fernández, un obediente Vicente Álvarez Areces no ha tardado ni 24 horas en instar a Cogersa a poner en marcha la construcción de la incineradora de Serín.
Con las prisas, se han olvidado de la incumplida resolución aprobada el 23 de febrero de 2006 por el Pleno de la Junta General del Principado. También se han olvidado de sus socios de gobierno, contrarios a una macroincineradora destinada a quemar 450.000 toneladas de basura al año, algo que plantea diversos interrogantes, al rebasar con mucho las necesidades de nuestra comunidad autónoma. Y todo ello, reitero, sin haberse esforzado siquiera mínimamente en elevar el porcentaje en el reciclado de basuras en Asturias, que apenas llega al 10%.
En cuanto a la citada resolución, propuesta precisamente por los socios ahora en disputa, su mandato era, cuando menos, razonable: instaba a un estudio previo de todas las posibilidades de tratamiento ecológico de los residuos y alternativas a la incineración, esto es, reducción, recogida selectiva, reutilización y reciclaje, planteando a la vez la necesidad de un debate social, político e institucional sobre la gestión de los residuos sólidos en Asturias, en aras de alcanzar un consenso. Nada se ha hecho, y lo cierto es que nos encontramos ante una cuestión lo suficientemente sensible como para que se produzca ese debate, que es justamente la antítesis del ordeno y mando de la Federación Socialista Asturiana (FSA) recogido de inmediato por Álvarez Areces.
A los ciudadanos les llegan noticias acerca de lo contaminante de la instalación y estudios sobre el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer por quienes habiten en la zona. ¿Alarma social? En absoluto, especialmente una vez que sabemos que la Comisión Europea tiene en marcha un expediente contra España por superar el límite autorizado por la legislación comunitaria de contaminación por partículas en suspensión, precisamente las que generará la incineradora. ¿Y saben quién encabeza el ranking de polución en España por estas partículas? Sí, Asturias.
Los vectores de posible contaminación son varios. El más aparente sería la diseminación y presencia ambiental de las dioxinas, que se presentan como compuestos lipofílicos muy estables frente a la degradación química. Sin embargo, sin que nadie dude de su toxicidad aguda, también existen otros problemas tales como las ya citadas partículas en suspensión, para muchos el problema principal. En esa estela existen estudios e investigaciones universitarias variadas. Una de las más recientes es la de la toxicidad ambiental y salud pública realizada conjuntamente por varias instituciones, entre ellas, la Universidad Carlos III.
La cuestión es: ¿por qué tantas prisas? A año y medio de unas elecciones, que el PSOE va a perder, tal vez la intención, apenas disimulada, sea adjudicar cuanto antes una obra de 250 millones de euros. Por ello insisto en que un debate sosegado y clarificador no está de más. También porque no podemos olvidar que el pagano será el usuario final, es decir, todo el coste repercutirá en el ciudadano, que es quien mantendrá, a la postre, el sistema. Nadie va a negar que el frente de vertido está llegando a los límites de ocupación. Una sencilla visita al vertedero así lo explicita. Pero ello no debe abocarnos a una decisión irreflexiva. Antes bien, todo lo contrario. El debate no puede ser soslayado. La cuestión es de tal singularidad que el Parlamento regional debe conformar la voluntad mayoritaria sobre esta cuestión.
Ya en ese estadio, cada cual con su responsabilidad, la de su postura y la de su voto. En todo caso, en el Partido Popular estamos trabajando en la búsqueda de soluciones.
En plena crisis económica, con un montón de dudas sobre la mesa y próximos a una convocatoria electoral, planteo que se pronuncien los partidos a través de sus programas electorales, desde alternativas ganadoras que, en el caso de mi partido, el Partido Popular, sugiero que sea encabezada por Francisco Álvarez-Cascos.