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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Más fútbol

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El conjunto blanco demostró frente al Valladolid que el fracaso en Europa no se ha extendido a la Liga

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El Madrid ahuyenta el fantasma de la Champions
Cristiano Ronaldo e Higuaín, autores de los cuatro goles madridistas, celebran uno de los tantos. :: AFP
El Real Madrid respiró. Los fantasmas de la Champions League no se trasladaron a la Liga, donde los blancos mantienen el liderato tras golear al Valladolid. Los de Manuel Pellegrini sumaron los tres puntos sin necesidad de buen fútbol ni de avasallar a su rival. Quien esperara una salida en tromba de los 'merengues' se decepcionó. Al Madrid le bastó aprovechar su gran pegada, personalizada en los tres goles del discutido Higuaín, para superar a un timorato Valladolid, que nunca creyó poder hacer daño a los blancos.
Dudas, incertidumbre y, sobre todo, mucha expectación. Eso es lo que generaba la visita del Madrid al José Zorrilla. Cualquier amante del balompié se preguntaba cuál sería la actitud de los blancos tras el varapalo de la Champions y las rencillas creadas en el vestuario a partir de la eliminación ante el Lyon. Directiva y afición examinarían muy de cerca la actitud y el comportamiento de cada jugador. También del técnico chileno. Pellegini dejó en el banquillo a Guti, uno de los más críticos tras el choque europeo. La manija del equipo volvió a ser para Xabi Alonso. Higuaín y Cristiano formaron la línea de ataque, toda vez que Kaká se quedó en la capital por una contractura muscular.
El Valladolid saltó al campo sin miedo, dispuesto a hurgar en la herida blanca y a aprovecharse de su nerviosismo. Con desparpajo, los de Onésimo presionaron la salida del balón rival. Lejos de replegarse y esperar agazapados, los blanquivioletas salieron al ataque, con Diego Costa como único punta, pero bien acompañado por una segunda línea con Marquitos , Medunjanin y Nauzet. Y el Madrid estuvo desaparecidos. Con Cristiano más apático de lo que en él es habitual (no perdió la seriedad en el rostro en ningún momento), los blancos se quedaron sin desborde. Pero después llegaron los goles.

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