Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Oriente

Oriente

La reciente jubilación de los patrones del 'Canguro' y el 'Velamar' se ha visto compensada con el paso al frente de sus hijos como sustitutos La media de edad de la marinería riosellana garantiza el relevo en el sector pesquero

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Nuevos lobos para la mar
Emilio Peñil, del 'Canguro', y Vicente Peñil, del Velamar. :: PETEIRO
El relevo generacional existe. La media de edad de la marinería riosellana ha descendido notablemente en estos últimos años. La reciente jubilación de los más veteranos pescadores y el cercano retiro de otros han quedado equilibrados gracias a la incorporación de jóvenes entusiastas marineros que apuestan por el futuro de la pesca artesanal. Los casos más evidentes son los del 'Canguro' y el 'Velamar'. Jubilados sus patronos, fueron sus hijos quienes han asumido el mando y la gobernabilidad de ambos barcos. En el primero, es Emilio Peñil (38 años) el que se ha agarrado al timón. El que antaño fuera patrón del equipo local de fútbol sala cuenta con la ayuda de un único tripulante, su hermano Pablo (30). Los dos compatibilizan las salidas en el 'Canguro' con la pesquería de la angula.
En el segundo es Vicente Peñil el que ha cogido el relevo de su ascendiente. La tripulación del 'Velamar' se completa con José Manuel Gutiérrez (37) y el benjamín de la cofradía riosellana, Borja Erice, que aún no ha llegado a la treintena. En la misma parrilla de salida se encuentra Carlos Cuervo López (30 años), dispuesto a convertirse en vigía del 'Nuevo Atalaya' en cuanto su padre, el actual Patrón Mayor de Ribadesella, José Luis Cuervo Martino, decida poner punto final a toda una vida entregada a la mar. Actualmente es un tripulante más, pero en un futuro no muy lejano aspira a quedarse con el mando y a compaginar esta hermosa profesión con su afición por el deporte del surf.
Quien ya lo ha hecho es José Manuel Martino Méndez (42 años), que ya gobierna el 'Mariel', pequeño bote que también ha heredado de su padre, un viejo lobo de mar de aún le sigue echando una mano en algunas tareas complementarias. En la treintena también se encuentran los hermanos Martino Pintado, propietarios del 'Nuevo Ana María'. Después de una larga burocracia, están en disposición de salir a la mar con su barco de madera, aunque ya han iniciado las gestiones para su desguace y adquisición de una embarcación de fibra, mucho más rápida y segura. Juan Manuel (33) y Marcos (30) también forman parte de esta joven familia marinera riosellana.
En la misma decena se encuentra Francisco Obama Ondo Cuervo (35), tripulante y sobrino de los propietarios del 'Punta Carreros', Javier y José Antonio Cuervo. La futura continuidad de Obama en la actividad pesquera no está del todo asegurada ya que recientemente decidía diversificar su profesión abriendo una tienda de material y moda skater en la villa, una de sus grandes aficiones.
A partir de aquí, la media de edad comienza a situarse en torno al medio siglo. Es el caso del 'Mares del Señor', barco capitaneado por los hermanos Posada, José Luis (49) y Juan Carlos (48), este último campeón individual del Descenso Internacional del Sella e impetuoso palista veterano de La Cultural. En parecidas circunstancias se encuentra la tripulación del 'Hnos Uribarri' integrada por tres marineros nacidos en 1962. Por un lado la sociedad pesquera de Manuel Buenaga Palmero y Miguel Angel Alonso. Por otro, su único marinero enrolado, Juan Lastra, un artista de las manualidades a la hora de fabricar artes de pesca y responsable de la organización de las fiestas en honor a la patrona, la Virgen de Guía.
Y en el ocaso de sus profesiones, a las puertas de la jubilación, encontramos al patrón del 'Ana Isabel', el popular Ramón Carpio, quien sigue sin encontrar un sustituto, salvo que alguno de sus impúberos nietos decida seguir su rumbo marinero avanzada esta primera mitad del siglo XXI. Con Carpio también podría dejar la profesión el que durante casi treinta años ha sido su compañero de fatigas, Valentín Cuervo Calleja. Todo parece indicar que esta embarcación será la próxima en causar baja en el puerto riosellano. Pero a parte de ella, parece que la continuidad del resto está mas que garantizada.

Vocento
SarenetRSS