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RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Asturias

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Casos como los de la playa de Salinas, que sufre las consecuencias de la mano del hombre, «no son los habituales en el litoral asturiano» Los expertos culpan de las detracciones a las condiciones meteorológicas

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¿Por qué pierden arena las playas?
Playa de San Lorenzo. La retirada de arena hizo sospechar que los dragados de El Musel pudieran estar interfiriendo en su camino de migración natural. Es una playa sin mucha arena, cuyos campos dunares han desaparecido bajo el paseo de El Muro y el barrio de La Arena. Estos campos solucionarían el problema, al ejercer un efecto regulador para alcanzar el equilibrio. :: JOSÉ SIMAL
Los expertos coinciden en señalar al mal tiempo y a la sucesión de temporales del último año como los culpables de la pérdida de arena en el litoral asturiano. Salvo en algún caso excepcional, como el de la playa de Salinas, no hay evidencias que atribuyan esta detracción a las recientes obras en la costa. Germán Flor, catedrático de Geología de la Universidad de Oviedo, también cree que «la pérdida de arena en las playas asturianas es, en general, un proceso natural. Hemos asistido a muchos temporales en poco tiempo y eso no influye sólo en las precipitaciones, también en la meteorología marina».
Porque los oleajes se generan como consecuencia de grandes borrascas, que pueden producirse a cientos de kilómetros de las playas: «Esos oleajes llegan a la costa agitados y producen una erosión. Ocurrió, por ejemplo, cuando durante la construcción de El Musel el agua se llevó parte de la estructura de defensa».
José Manuel Fernández-Valdés Lloret, profesor de la Escuela Superior de la Marina Civil en el departamento de Ciencia y Tecnología Náutica, explica que en estas situaciones, asociadas a las bajas presiones, «los vientos son de componente Noroeste y debido a la espiral de Ekman se generan corrientes superficiales en dirección a la línea de costa». Esto supone un apilamiento de agua en la franja costera que llega al colapso, generando una corriente de fondo hacia la zona profunda, cuya principal consecuencia es el arrastre de sedimento mar adentro. Y provocando, así, un vacío de arena en la playa litoral.
«Esta situación de vacío y relleno es una situación cíclica relacionada con el tiempo», insisten. La arena que generalmente se pierde en primavera y otoño, se recupera durante el verano, ya que se necesita de estabilidad y buen tiempo prolongado (altas presiones). Pero en casos de pérdida severa de arena, la recuperación puede tardar años. «Ya tenemos algún antecedente. En 1971, un temporal afectó a toda la costa y la playa España se quedó prácticamente sin arena. Tardó diez años en recuperarse», recuerda Flor.
El catedrático de Geología destaca la situación de la playa de Salinas como «la más grave». Aquí sí ve la influencia del hombre: «Está conectada con el estuario por la parte sumergida, así que se ve afectada por las obras y los dragados que allí se producen».
De la de San Lorenzo, en Gijón, piensa que «si realmente durante las obras de El Musel no han dragado a una profundidad inferior a 25 metros, todo parece apuntar que no habrá transferencia de la playa emergida a estos fondos».
Las posibilidades
Por su parte, Fernández-Valdés se plantea la alternativa: ¿Y si se ha generado un foso en el camino de tránsito de migración natural de la arena? «Es posible que cuando ésta, debido a las bajas presiones, se dirija a la zona profunda, se encuentre el foso en su camino y se precipite hacia él». Si en condiciones de altas presiones no es capaz de salir, «nunca podrá volver a alcanzar la playa emergida y mantendrá su aspecto desnutrido».
Lo cierto es que este problema podría minimizarse con la existencia de campos dunares detrás de la playa emergida, pero hoy esa zona -que correspondería al paseo del Muro y el barrio de La Arena- está edificada, imposibilitando un aporte de arena para paliar la probable escasez de sedimento en la playa.
Ambos coinciden en su opinión sobre la posibilidad de solucionar el problema con rellenos artificiales, como ya se hizo en Salinas: pan para hoy, hambre para mañana. «Esto sólo es satisfactorio para la empresa que lo realiza, ya que sólo es una solución temporal», apunta Fernández-Valdés. En esta playa, «llevan sacados ya más de 8 millones de metros cúbicos. La regeneración fue paliativa, pero no es solución para nada», completa Flor.
Respecto al cambio climático, advierte de que «si en un futuro el nivel del mar sigue creciendo, a largo plazo se notarán estos efectos. Tenemos alguna playa controlada, que podemos pensar que ya ha empezado a erosionarse por este motivo. Pero al contrario que las de Francia, aquí aún no se nota la pérdida de anchura. Si llega ese día, no todas las playas responderán de igual manera. Algunas tenderán a estabilizarse. Otras, se erosionarán.

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