El Sespa paga sus facturas a 314 días. El Ayuntamiento no es tan mal pagador, pero tampoco cumple el límite de 50 días que establece la ley para liquidar las facturas pendientes. 227 facturas, por algo más de 4,8 millones de euros, se acumulaban a finales de 2010 en los cajones de Tesorería. Las dificultades, sin embargo, empiezan ahora por el otro lado. El Ayuntamiento acumula 16,6 millones de euros pendientes de ingresar del ejercicio pasado, según un informe de Intervención sobre la ejecución presupuestaria.
La cifra supone el 10% de los 169 millones de euros previstos para gastos corrientes -nóminas de la plantilla, servicios, subvenciones y los intereses de la deuda- para todo el ejercicio, y compromete el remanente de tesorería. Muestra, además, que, como señala una fuente del área de Economía, «la crisis está dificultando la realización de los ingresos».
La contabilidad municipal se cierra el 31 de diciembre, con las campanadas. Lo habitual es que el capítulo de ingresos pendientes de cobro sea abultado. El IBI, que aporta más de uno de cada cuatro euros del presupuesto municipal, se recauda a finales de año, por lo que muchos recibos no se contabilizan hasta entrado el mes de enero.
A finales del año pasado, el Ayuntamiento se apuntó casi 39 millones de euros en su haber como cantidades pendientes de cobrar. Tres meses después, sigue sin poder recaudar 27,4 millones de euros, 11 de ejercicios anteriores a 2010.
Una parte parece fácilmente realizable. Otras administraciones adeudan al Consistorio 400.000 euros para servicios y 1,7 millones para financiar inversiones. Se supone que pagarán. De hecho, las cuantías pendientes de cobrar a 31 de diciembre eran de 3,1 y 2 millones, respectivamente.
Otra parece más complicada. El Ayuntamiento tenía pendiente recaudar algo más de 9,1 millones de euros en impuestos directos del ejercicio a final de año, en su mayor parte, recibos de la Contribución. Al llegar abril, sólo había 'cazado' contribuyentes por 2,3 millones, y aún quedan cuotas por casi 6,8 sin cobrar.
Tampoco son halagüeñas las cifras de las tasas por prestación de servicios que quedaron sin recaudar el año pasado. A 31 de diciembre sumaban 11 millones de euros, de los que aún quedan pendientes 7,2. El informe de Intervención no detalla a qué epígrafes corresponden, pero no es difícil intuir por donde van los tiros. La mayor parte de las tasas se abona en el acto -como al entrar en una piscina o en un teatro-, otras se incluyen en los recibos de las comunidades -agua, saneamiento o basura- y tampoco dejan impagados. Los problemas afectan a las tasas que no se liquidan en el acto -las licencias urbanísticas o de actividad, o las tasas por aprovechamiento del espacio público- y a las multas.
El año pasado cerró con 4,3 millones de euros en multas, un 53% más que el anterior y 1,3 millones más de lo presupuestado. Este arranca con la misma tendencia: en tres meses se han puesto el 30% de todas las sanciones previstas para el año. Y aún no funcionaban las cámaras de las calles peatonales.