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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 23 septiembre 2014

Gijón

GIJÓN

«Pensamos que no había mala mar porque vimos otros barcos», dice el superviviente adulto del naufragio del 29 de diciembre

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«Cuando volvíamos una ola cayó por detrás en la bañera y volcamos»
Restos de la embarcación de la Guardia Civil accidentada el domingo en las proximidades del Rompeolas. :: PALOMA UCHA
«Salimos a pasar un día estupendo pescando, pensamos que no había mala mar porque vimos barcos y al final pasó lo que pasó; intentamos dar la vuelta y regresar, pero una ola cabrita hizo que volcase el barco». Doce días después de conseguir salvar su vida y la de dos de los tres niños que iban a bordo del 'Patri Trece' (uno su hijo y otro su sobrino), José Ramón Diéguez Roces no puede ocultar la emoción al recordar el accidente en el que murió Luis Menéndez Otero, patrón del barco, y a consecuencia del cual permanece desaparecido su sobrino, Gonzalo Fernández, de 10 años.
En una conversación telefónica mantenida con EL COMERCIO, este vecino de Gijón de 43 años, gerente del Plan Acción Leader de la Montaña Central de Asturias, asegura estar atravesando un momento «triste, muy triste». Su principal preocupación ahora es que «aparezca Gonzalito, mi sobrino». Desde el accidente se ha acercado al Puerto Deportivo asiduamente para seguir de cerca el operativo de búsqueda del menor, vecino de Granada y que disfrutaba con su hermano de 13 años (superviviente del vuelco de la embarcación) de las fiestas navideñas con su familia de Pola de Lena.
José Ramón Diéguez Roces, su hijo y sus dos sobrinos era la primera vez que salían a navegar con el militar jubilado. «Tenía el barco desde hacía pocos meses», aclara. Ese día, el 29 de diciembre, salieron por la bocana del puerto y al comprobar que la mar no era la adecuada, decidieron regresar al pantalán tras una breve sesión de pesca. «Cuando volvíamos una ola fuerte nos dio por detrás, golpeó la bañera y volcamos», resume. Ocurrió en un instante.
Tras el impacto, los cinco ocupantes quedaron bajo el casco de la embarcación. En ese momento todos ellos estaban vivos, a flote y respirando en el espacio existente entre el agua y la estructura del barco. Fue entonces cuando José Ramón Diéguez agarró a su hijo Ignacio y a su sobrino Álvaro, se sumergió para superar el obstáculo, que ya empezaba a zozobrar, y salió a mar abierta. Ellos lo consiguieron, pero Luis Menéndez Otero y Gonzalo no corrieron la misma suerte. ¿Qué le ocurrió al patrón para no hacer lo propio con Gonzalo? El militar retirado, aquejado de problemas coronarios, pudo sentirse indispuesto en el momento clave.
Dos de los tres supervivientes fueron rescatados por la lancha de Bomberos. Al tercero, uno de los niños, le salvó la vida el personal del Helimer Cantábrico. El cuerpo de la embarcación fue recuperado, con su patrón ya fallecido, en la maniobra de traslado de la lancha a tierra.
Entre Tazones y Llanes
Tras la búsqueda intensiva del domingo, con un centenar de voluntarios peinando la bahía entre El Arbeyal y el Muelle, las labores de rastreo para encontrar al menor experimentarán modificaciones, según acordaron ayer, en una reunión, los representantes de las fuerzas de seguridad y emergencia. Transcurridos doce días, los trabajos continuarán ahora «de forma localizada», con la búsqueda focalizada en altamar en la zona oriental, hacia donde discurren las corrientes.
Hoy, la embarcación de Salvamento Marítimo 'San Carles' efectuará un rastreo entre Tazones y Llanes. «La intensidad de la búsqueda irá menguando paulatinamente a medida que transcurra el tiempo, al pasar a una siguiente fase», avanzaron.
En Gijón continuará trabajando a tal efecto la salvamar 'Rigel', efectivos de la Guardia Civil, Cruz Roja, Bomberos de Asturias y Bomberos de Gijón, además de los voluntarios de Protección Civil y particulares.

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